Los profesionales a cargo de la gestión del oceanario que cerró sus puertas en marzo especificaron que un equipo técnico controla el funcionamiento de los sistemas de soporte de vida de los recintos y que, particularmente el agua donde se encuentran los delfines, se calefacciona constantemente a 20ºC y se controla su estado químico y bacteriológico, «como se hizo siempre en nuestras instalaciones».Ante las dudas sobre la alimentación de las especies, aclararon que «el equipo de cuidadores procesa y suministra diariamente aproximadamente 160 kilogramos de alimento entre pescado, frutas y alimento balanceado que componen las diferentes dietas de los animales».
«Por otra parte reiteramos que estos ejemplares, al haber nacido en condiciones controladas, no pueden ser liberados ya que no se valdrían por sí mismos. El oceanario es controlado por entes de aplicación tanto nacionales como provinciales y no se realiza ningún movimiento de animales sin la autorización de estos. Ya se han trasladado más de la mitad de los animales del parque y los restantes esperan para su traslado aspectos administrativos sanitarios internacionales y logísticos», sumaron al texto.
Además de ordenar la inspección de Zoonosis, el intendente Montenegro presentó una denuncia penal contra el Aquarium. En ese marco, requirió una inspección ocular urgente, a fin de evaluar las condiciones del predio y de los animales, y recabar pruebas pertinentes.