Un arroz blanco, unos vegetales al horno o unas tostadas pueden volverse un plato espectacular con una buena salsa. Estas opciones caseras, fáciles y llenas de sabor, son ideales para preparar en pocos minutos y tener siempre a mano.
- Pesto de rúcula
Una versión más intensa y económica que el pesto clásico.
Cómo se hace: procesá una taza de rúcula, ¼ taza de nueces o almendras, un diente de ajo, tres cucharadas de aceite de oliva, sal y un chorrito de jugo de limón.
Tip: usalo para pastas, bruschettas o como base de wraps.
- Hummus clásico
Un infaltable: cremoso, lleno de proteínas y muy versátil.
Cómo se hace: procesá una taza de garbanzos cocidos, una cucharada de tahini (o sésamo tostado molido), un diente de ajo, jugo de ½ limón, dos cucharadas de aceite de oliva y un poco de agua o caldo para ajustar textura.
Tip: Sumá pimentón o cúrcuma para darle color y un toque distinto.
- Aderezo de yogur y mostaza
Liviano y fresco, ideal para ensaladas o como dip.
Cómo se hace: mezclá tres cucharadas de yogur natural (puede ser vegetal), una cucharadita de mostaza, un chorrito de limón y sal.
Tip: también queda buenísimo para untar en sandwiches.
- Salsa de tomates cherry asados
Dulce, intensa y perfecta para pastas, arroz o tartas.
Cómo se hace: asá tomates cherry con ajo, sal, aceite de oliva y un poco de orégano. Procesá todo hasta obtener una salsa rústica.
Tip: guardala en frasco de vidrio en heladera por 4-5 días.
- Guacamole express
Un clásico que nunca falla.
Cómo se hace: pisá una palta madura con jugo de limón, sal y un poco de ajo en polvo o cebolla picada. Si querés, sumale tomate en cubitos y cilantro.
Tip: acompañá con crackers, vegetales crudos o arriba de una tostada con huevo.
Todas estas salsas podés prepararlas en tandas chicas y conservar en la heladera para tener siempre algo que le sume sabor a tus comidas.
