Las toallas tienden a ponerse ásperas con los lavados frecuentes, sobre todo si se usa demasiado detergente o se acumulan residuos.
Aunque el suavizante parece la solución, en realidad reduce la capacidad de absorción de la tela. Por suerte, existen métodos simples y efectivos para mantenerlas suaves y agradables al tacto sin recurrir a químicos adicionales.
No abuses del detergente
El exceso de jabón deja restos en las fibras y hace que la toalla pierda esponjosidad. Lo ideal es usar solo la medida justa indicada por el fabricante.
Incorporá vinagre blanco al lavado
Ayuda a eliminar residuos de detergente y a mantener la suavidad natural de las fibras. Podés agregar media taza en el enjuague.
Probá con bicarbonato de sodio
Actúa como desodorante natural y suavizante ecológico. Usá un par de cucharadas junto con el detergente.
Sacudilas antes de colgarlas
Darle unos golpes a la toalla húmeda ayuda a que las fibras se esponjen antes de secarse.
Secado al aire o con pelotas de secado
Si usás secarropas, las pelotas de lana o de goma evitan que las fibras se apelmacen. Si las secás al aire, elegí un lugar ventilado y sacudilas una vez más antes de que se sequen del todo.
