Prestar atención a tu postura y necesidades es el primer paso hacia un descanso de calidad
Dormir bien no depende solo del colchón: la almohada cumple un rol fundamental para descansar y evitar dolores al despertar. La elección correcta varía según tu postura habitual al dormir.
Una almohada incorrecta puede provocar:
– Dolor cervical o de espalda.
– Rigidez en los hombros.
– Insomnio por incomodidad.
– Posturas forzadas que afectan la respiración.
En cambio, una almohada adecuada mantiene la alineación natural de la columna, relaja los músculos y mejora la calidad del descanso.
Cuál elegir según tu postura:
Si dormís de costado: lo ideal es una firme y gruesa, que cubra el espacio entre el hombro y la cabeza, manteniendo la columna recta.
Si dormís boca arriba: conviene una de altura media y firmeza intermedia, que sostenga el cuello sin empujar demasiado la cabeza hacia adelante.
Si dormís boca abajo: lo mejor es una muy fina o directamente dormir sin almohada, para evitar forzar el cuello.
Si cambiás mucho de postura: una de firmeza y altura intermedias suele ser la más versátil.
Consejos extra:
– Revisala cada dos años: con el tiempo pierde soporte.
– Probá las viscoelásticas o de látex si sufrís dolores cervicales.
– Recordá que no hay una única opción “perfecta”: lo ideal es encontrar la que se adapte a tu cuerpo y hábitos.
