Protegé tu melena de los daños de los rayos del sol con una rutina sencilla 

El sol puede ser tan beneficioso como dañino para el pelo. Al igual que la piel, el cabello sufre los efectos de los rayos UV, el calor, el cloro y la sal del mar, que lo resecan y lo vuelven más frágil.

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Para evitarlo, conviene adoptar algunos cuidados simples antes y después de tomar sol.

Antes de exponerte al sol

Hidratación profunda: aplicá una mascarilla o baño de crema nutritivo al menos una o dos veces por semana. Esto fortalece la fibra capilar y mejora su resistencia ante el sol.

Usá protector capilar: existen sprays o cremas con filtro UV que crean una barrera contra los rayos solares. Son livianos y no dejan el pelo pesado.

Atate el pelo suavemente: preferí trenzas flojas o rodetes bajos. Evitá colitas muy apretadas que puedan quebrarlo, sobre todo si está húmedo.

Sombrero o pañuelo: además de un toque de estilo, cubren el cuero cabelludo y protegen el color del cabello teñido.

Después de tomar sol

Lavado suave: usá un shampoo hidratante o reparador para eliminar residuos de sal, arena o cloro sin resecar.

Acondicionador o mascarilla: aplicá productos con ingredientes reparadores como aceite de argán, coco o keratina vegetal.

Dejá secar al aire: si podés, evitá el secador y la planchita. Si necesitás usarlos, aplicá protector térmico.

Cortá las puntas: cada tanto, un recorte ayuda a mantener el pelo sano y prevenir el frizz.

Extra tip:

Una vez por semana, aplicá aceite capilar en medios y puntas para sellar la hidratación y darle brillo natural.

Con algunos hábitos simples podés disfrutar del verano sin que el pelo pierda su vitalidad. La clave está en hidratar, proteger y reparar para que tu melena se mantenga fuerte y luminosa, incluso bajo el sol.

 

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