El maquillaje efecto glow sigue en tendencia, pero lograr ese brillo saludable sin que parezca sudor requiere algunos trucos que a continuación se detallan paso a paso.
Prepará la piel
Un buen glow empieza antes del maquillaje. Hidratá con una crema ligera y esperá unos minutos antes de aplicar base. Si tu piel tiende a engrasarse, podés usar un primer matificante solo en la zona T (frente, nariz y mentón) para equilibrar el brillo.
Elegí productos con acabado luminoso
Las bases y correctores con acabado satinado o “dewy” aportan luz sin exagerar. Evitá las fórmulas muy densas o mate, porque apagan el efecto natural. Si preferís una opción más liviana, probá una BB o CC cream.
Iluminador: el toque clave
Aplicá iluminador en crema o líquido en puntos estratégicos: pómulos, arco de Cupido, lagrimal y punta de la nariz. No lo extiendas por toda la cara, porque puede confundirse con transpiración. Si querés más control, usá uno en polvo y difuminalo bien.
Sellá sin apagar el brillo
Usá polvo traslúcido solo donde haga falta (zona T o contorno de ojos). También podés probar un spray fijador con acabado natural para sellar todo y mantener la frescura del glow.
Tip final
Si necesitás retocar durante el día, usá papelitos absorbentes o un pañuelito antes de agregar más producto. Así eliminás el exceso de oleosidad sin perder el brillo natural.
