El ajo es fácil de mantener y dura mucho tiempo si lo guardás bien. A continuación, trucos para que no pierda sabor y aroma; y en caso de ser algo inevitable, cómo evitarlo o compensar esa falta de intensidad que tanto nos gusta en este ingrediente.
Dónde guardarlos:
Ajo fresco
– Cabezas y dientes de ajo enteros y sin pelar
– Tiempo de conservación: Entre uno y dos meses en caso de estar curado y tres semanas en caso de no estarlo
El mejor lugar es en un lugar fresco y seco, siempre protegido de la luz solar directa, como las papas o las cebollas. Con la luz del sol el ajo germina, así como con el calor y la humedad aceleramos su putrefacción. Al tratarse de un cultivo de clima frío, tené en cuenta que las bajas temperaturas, al igual que la luz, favorecen su germinación.
Sabiendo esto, la heladera queda totalmente descartada en caso de querer prolongar su conservación.
Ahora toca distinguir si son curados o no para saber cuánto tiempo se conservarán. El ajo sin curar suele ser el más fresco recogido de la huerta o de nuestra cosecha propia. Lo podés encontrar también en los mercados donde adquirís los productos más naturales.
Los curados suelen ser los de los supermercados. Se distinguen porque fueron previamente secados (ligeramente) para alargar su conservación. Esto a su vez hace que resulten algo menos picantes y sabrosos, por lo que muchos prefieren los ajos sin curar para aprovechar toda su intensidad.
Localizá un lugar en tu cocina que resulte seco y fresco a la vez, si es oscuro mejor. Podés guardarlos en un recipiente o bolsa de papel o malla. Evitá en cualquier caso el plástico porque generará humedad y acelerará que se pudra en menor tiempo.
A diferencia de las papas con brotes, los ajos germinados no suponen ningún riesgo. Su sabor puede resultar algo diferente, pero siguen siendo comestibles. Estos hacen que su sabor sea más picante y amargo. Una vez germinados, tené en cuenta que los ajos se van marchitando y durante este proceso terminará por suavizarse y perderse su sabor.
Ajo pelado
– Ajos pelados enteros o picados
– Tiempo de conservación: Una semana entero y uno o dos días picado
Una que está picado, evitá el almacenarlos a temperatura ambiente y opta por el frigorífico. Sin la capa natural de protección que supone la piel, lo mejor es guardarlo en la heladera para evitar que se arrugue y le salga moho.
Ya pueden ser los dientes enteros o ya picado, en ambos contextos introducilo en un recipiente o bolsa de cierre hermético, con esto lo protegés del aire y el contacto directo con el frío, además evitás dejar olor en el electrodoméstico.
Los dientes enteros, aun estando pelados, pueden llegar a durar hasta una semana entera en la heladera guardados de este modo. Una vez picados no resultan tan resistentes, por lo que solo se mantendrán en buen estado escasos uno o dos días.
Tené en cuenta que el ajo en la heladera, y más si está pelado, perderá sabor y aroma. Por lo que, si buscás o esperás su característico sabor fuerte después de conservarlo de esta manera, no esperes mucho para usarlo o, si ya lleva días ahí, añadí más cantidad de la requerida para compensar esta pérdida de intensidad en su sabor. Esto también se aplica a los clásicos envases de ajo ya picado de los supermercados.
Ajos en aceite
– Ajos pelados enteros o picados
– Tiempo de conservación: un mes
Otra manera de conservar el ajo crudo en la heladera es hacerlo en aceite. Tené presente que mal hecho puede resultar un riesgo al poderse generar una infección de botulismo, una toxina bacteriana que puede resultar fatal.
Para evitar cualquier riesgo escalfá el aceite, puesto que el calor destruirá las bacterias y lo tendrás listo para utilizarlo en salsas, pastas o aderezos. El sabor del aceite será mucho más intenso con el aroma del ajo.
Para escalfarlo, cubrir el ajo pelado en dientes o picado en una cacerola pequeña. Calculá alrededor de media taza de aceite por cabeza de ajo y a partir de ahí saca la proporción que necesites para tu cantidad.
Calentá a fuego lento hasta que llegue a hervir, pero sin llegar a burbujear (importante). Con un termómetro de cocina será más sencillo controlarlo, ya que tendrá que rondar los 95ºC.
Retirá del fuego, dejá enfriar y guardá el ajo en aceite en frascos de vidrio herméticos. Así se conservarán hasta durante un mes entero en buen estado.
Ajo congelado
– Tiempo de conservación: seis meses
Ya sea que tengas el ajo entero sin pelar, los dientes pelados o ya incluso picados, y no pensás usarlo próximamente, lo más importante será que lo guardes herméticamente siempre antes de introducirlo en el congelador para evitar el contacto directo con el frío y no dejar olor.
Es igualmente válido congelarlo en cabezas enteras, en dientes (pelados o sin pelar) o ya picado. Para este último caso hay un truco que es la técnica de la cubitera de hielo. Repartí el ajo picado en los huecos y así lo tendrás ya dividido en porciones para descongelar justo lo que necesites sin echar a perder el resto. Procura que sea una con tapa o guardala en una bolsa hermética.
También podés agregarle perejil y aceite para hacer una deliciosa salsa de ajo y perejil para tus platos de carne, pescado, verduras. No hace falta que lo descongeles, añadí el cubito de ajo directamente en la sartén y listo.
