Después de lavar los platos, a veces quedan marcas o una película opaca que arruina el resultado final. Aunque el detergente está pensado para limpiar, algunos errores en su uso pueden hacer que deje residuos visibles. Con algunos ajustes simples, es posible lograr un mejor resultado en la cocina.
Uno de los errores más comunes es usar más producto del necesario, el exceso puede generar residuos que luego cuestan más enjuagar. Una pequeña cantidad suele ser suficiente para limpiar bien.
Si el enjuague no es suficiente, pueden quedar restos de detergente en la superficie de los platos. Usar buena cantidad de agua ayuda a eliminar cualquier residuo y evitar marcas.
También es importante controlar la temperatura del agua, si está muy fría puede dificultar la eliminación del detergente; en cambio, la tibia o caliente facilita que se disuelva mejor. Esto permite un enjuague más efectivo.
Por otro lado, conviene evitar acumular demasiada espuma, ya que dificulta asegurarse de que todo el detergente se haya eliminado.
Por último, hay que secarlos correctamente, debido a que si dejás que los platos se sequen al aire puede generar algunas marcas, sobre todo si el agua tiene minerales. Pasarle un paño limpio puede mejorar el resultado final.
