El calzado puede convertirse rápidamente en un problema de organización, especialmente cuando se acumula en la entrada, dentro del placard o en un mueble pequeño. Sin embargo, algunas formas de guardarlo permiten aprovechar mejor cada rincón y mantener los pares ordenados.
Una de las primeras recomendaciones es revisar cuáles se usan realmente. Separar los que están en buen estado, los de temporada y los que ya no se utilizan permite liberar espacio antes de reorganizar todo.
Guardá los pares en posición vertical
Colocarlos de manera vertical dentro de cajas u organizadores puede ayudar a aprovechar mejor la altura de los estantes. Esta opción resulta especialmente práctica para zapatillas, mocasines y calzado bajo.
Aprovechá el espacio dentro de cada zapato
Los zapatos también pueden utilizarse para guardar objetos pequeños, como medias, cinturones o accesorios. De esta manera, se aprovecha un espacio que normalmente queda vacío y se evita sumar más cajas.
Usá organizadores apilables
Éstos permiten aprovechar la altura de los muebles y guardar varios pares en un mismo sector. Además, facilitan encontrar el calzado sin tener que desarmar una pila.
Guardá los zapatos de temporada aparte
Las botas de invierno o las sandalias de verano no necesitan ocupar el espacio más accesible durante todo el año. Guardarlas en cajas o bolsas adecuadas y rotar el calzado según la temporada ayuda a mantener el orden.
Evitá guardar los pares amontonados
Aunque parezca la forma más rápida, apilar los zapatos sin ningún criterio suele ocupar más espacio y puede deformar algunos modelos. Ordenarlos por tipo o frecuencia de uso facilita encontrar lugar y mantener el sector organizado.
