Sin embargo, la posibilidad de competir a nivel internacional hizo que esa pasión se transformara en una verdadera disciplina. Su primera experiencia en los Games of the Future fue en 2025, en Emiratos Árabes Unidos, donde también logró clasificar, aunque terminó eliminado por un amigo argentino que posteriormente alcanzó el tercer puesto.
“Ahí me quedé con las ganas de clasificar de nuevo y él me dijo ‘Andá vos a la de 2026 para ganar’ y pasó. Gané”, recordó.
Cuando recibió la invitación para regresar al certamen, Vitali comenzó una preparación mucho más exigente. Una amiga le prestó durante seis meses la consola que utilizaría en la competencia y, una vez conocida la lista de canciones, empezó a entrenar específicamente para el torneo.
Durante las últimas semanas llegó a practicar tres o cuatro horas por día. Repetía cada mapa dos o tres veces sin reiniciarlo, para acostumbrarse a las condiciones reales de una competencia.
Diez canciones con puntaje máximo
El entrenamiento dio sus frutos. Vitali consiguió alcanzar el puntaje máximo en 10 de las 13 canciones que disputó durante el torneo y obtuvo resultados destacados en las tres restantes.
“Siempre priorizando el baile, pero también intenté hacer el mismo puntaje moviendo el cuerpo como si fuera una situación real”, explicó.
El argentino no solo tuvo que enfrentarse a otros jugadores, sino también a algunos de sus propios ídolos. En el certamen participaron campeones mundiales de Just Dance a los que Vitali seguía desde hacía años.
“No solo hubo gente que sabía del juego, sino campeones mundiales. Estuve con ídolos para mí de toda la vida. Haber ganado fue un montón”, expresó.
Ahora, uno de sus sueños es poder participar en la creación de una coreografía oficial para el videojuego junto a Ubisoft y los desarrolladores de Just Dance, algo que algunos campeones de ediciones anteriores tuvieron la posibilidad de hacer.
Científico, docente y campeón mundial
La historia de Vitali también tiene una particularidad: mientras se prepara para competir en Just Dance, desarrolla una carrera profesional vinculada a la ciencia.
Actualmente estudia un doctorado en Ciencias Biológicas en el Instituto de Genética del INTA y además trabaja como docente de una de las primeras materias de la carrera. Tras su consagración internacional, todavía no tuvo el reencuentro con sus alumnos, aunque imagina que será una situación particular.
“Estoy seguro de que va a ser una situación muy graciosa e inédita porque alguno habrá visto las noticias”, comentó.
Su triunfo también tuvo una recompensa económica. Vitali recibió US$20.000 por quedarse con el primer puesto, aunque el premio lo llevó a hacer una comparación con su otra profesión. “Aunque sea eso, es el equivalente a un año de beca doctoral de CONICET”, señaló.
El agradecimiento después de cumplir su sueño
Tras la consagración, el argentino destacó especialmente a las personas que lo acompañaron durante todo el proceso.
“Agradezco a todos mis amigos, esto no sería posible sin todos mis compañeros de Just Dance. Quiero agradecerle a DEVA (Asociación de Deportes Electrónicos y Videojuegos de Argentina) y a mis contrincantes con los que nos ayudamos mutuamente”, sostuvo.
También tuvo palabras para su familia, que lo acompañó durante años de entrenamientos y competencias.
Después de comenzar a jugar en una Wii cuando tenía nueve años, entrenar durante horas y enfrentarse a algunos de los mejores jugadores del mundo, Vitali finalmente alcanzó el objetivo que perseguía desde hacía tiempo.
“Estoy re satisfecho, cumplí mi sueño”, resumió el campeón mundial argentino.