Unos pocos cuidados antes de almacenar el equipaje pueden evitar problemas cuando vuelva a utilizarse
Las valijas pueden pasar varios meses guardadas entre un viaje y otro, especialmente durante las temporadas en las que no hay planes de vacaciones. Aunque parezca suficiente con dejarlas en un rincón del placard, la forma de almacenarlas puede influir en su estado y ayudar a evitar malos olores, humedad, deformaciones o acumulación de polvo.
Limpiarlas antes de guardarlas
Antes de almacenarla, conviene revisar tanto el interior como el exterior y retirar restos de tierra, polvo u otros residuos que hayan quedado después del último viaje. Si se utilizó para transportar ropa o calzado, también es recomendable comprobar que no haya quedado ningún objeto en los bolsillos o compartimentos.
Cuando sea necesario limpiarla, lo ideal es seguir las indicaciones del fabricante y dejar que se seque por completo antes de cerrarla y guardarla.
Elegir un lugar seco y ventilado
La humedad puede favorecer la aparición de malos olores y, dependiendo del material, también deteriorar algunas partes de la valija. Por eso, conviene evitar espacios húmedos o poco ventilados y mantenerla alejada de filtraciones.
No sobrecargarla mientras está guardada
Una buena forma de aprovechar el espacio es guardar una valija dentro de otra cuando el tamaño lo permite. Sin embargo, es preferible no llenarlas con objetos pesados que puedan ejercer presión durante meses y terminar deformando la estructura.
Mantenerla protegida del polvo
Si va a permanecer mucho tiempo sin usarse, puede cubrirse con una funda de tela o con el protector que incluya el fabricante. Esto permite mantenerla limpia sin impedir por completo la circulación del aire.
Revisarla antes de volver a utilizarla
Después de varios meses almacenada, conviene revisar cierres, ruedas, manijas y costuras antes de preparar el próximo viaje. Una comprobación rápida puede permitir detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en un inconveniente cuando llegue el momento de viajar.
