Unilever concretó el cese definitivo de actividades en su histórica fábrica de Rodeo de la Cruz, ubicada en el municipio de Guaymallén, ubicado en Mendoza. La bajada de persiana del establecimiento desvinculó a 60 operarios y sepultó una trayectoria de más de 60 años vinculada al deshidratado de hortalizas para la marca Knorr.
El impacto del cierre trasciende las paredes de la fábrica y golpea de lleno al sector agropecuario de la región. La paralización de la planta cortó la cadena de comercialización de decenas de agricultores de Mendoza y San Juan que, tras adaptar durante décadas sus parcelas e inversiones a las exigencias de la compañía, perdieron a su principal cliente.
