Horquillas y hebillas: claves para evitar el deterioro

Las horquillas y hebillas metálicas pueden deteriorarse con el paso del tiempo, especialmente cuando están expuestas de manera frecuente a la humedad. El contacto con el agua, el sudor y algunos productos utilizados en el cabello puede favorecer la aparición de óxido y hacer que estos accesorios pierdan su aspecto original.

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Una de las medidas más sencillas para prolongar su duración es evitar guardarlas cuando todavía están húmedos. Después de usarlas, especialmente si estuvieron en contacto con el pelo mojado o con sudor, conviene dejarlas secar por completo antes de guardarlas.

También es recomendable mantenerlas alejadas del agua y de productos como aceites, cremas, sprays o geles. Estos pueden quedar adheridos a la superficie metálica y, combinados con la humedad, favorecer su deterioro. Si una hebilla entra en contacto con alguno de estos productos, limpiarla y secarla antes de guardarla puede ayudar a conservarla durante más tiempo.

El lugar donde se almacenan también importa. Guardarlas en un recipiente cerrado y seco puede protegerlas de la humedad ambiental. En el caso de los accesorios que se emplean con poca frecuencia, mantenerlos separados de ambientes como el baño puede ser especialmente útil, ya que allí suelen producirse cambios de humedad cada vez que se utiliza la ducha.

Si ya apareció una pequeña mancha de óxido, puede intentarse una limpieza suave, siempre que el material y el acabado del accesorio lo permitan. Sin embargo, cuando el recubrimiento está muy deteriorado o el óxido se encuentra extendido, lo más conveniente puede ser reemplazar la pieza para evitar que termine dañando el cabello o la piel.

Con estos cuidados sencillos, muchos accesorios pueden conservarse en mejores condiciones durante más tiempo y evitar que terminen olvidados en un cajón después de unos pocos usos.

 

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