Las sábanas pueden salir del lavarropas convertidas en una especie de enorme bollo de tela, con otras prendas atrapadas en el medio. Además de complicar el lavado, los enredos pueden hacer que el detergente y el agua no se distribuyan de manera pareja. Algunos cambios sencillos ayudan a reducir bastante este problema.
Antes de ponerlas en el tambor, hay varios detalles que conviene tener en cuenta:
1- No sobrecargar el lavarropas
Las sábanas necesitan espacio para moverse durante el ciclo. Si el tambor queda demasiado lleno, las telas tienen más posibilidades de enrollarse entre sí y el lavado puede resultar menos efectivo.
2- Sacudirlas antes de lavarlas
Una vez retiradas de la cama, conviene sacudirlas y extenderlas antes de colocarlas en el lavarropas. Si entran ya dobladas o hechas un bollo, es más probable que permanezcan juntas durante todo el ciclo.
3- Evitar mezclar demasiadas prendas
Las sábanas pueden atrapar remeras, toallas y otras prendas pequeñas durante el lavado. Siempre que sea posible, es preferible lavarlas con otras piezas grandes y similares, sin llenar demasiado el tambor.
4- Revisar el programa de lavado
Elegir un ciclo adecuado para ropa de cama permite que las prendas tengan el movimiento y la cantidad de agua necesarios. La velocidad de centrifugado también puede influir en el resultado, por lo que conviene respetar las indicaciones de la etiqueta y del fabricante del lavarropas.
5- Separar las fundas de las sábanas
Un truco sencillo es evitar que las fundas de almohada queden abiertas y puedan convertirse en una especie de bolsa para el resto de la ropa de cama. Se pueden cerrar con el cierre o botones que tengan antes de colocarlas en el tambor, sin anudar las prendas.
También es importante no hacer nudos en las sábanas para intentar evitar los enredos. Aunque parezca una solución práctica, esto puede dificultar todavía más que el agua y el detergente lleguen correctamente a toda la tela.
