El secado correcto permite reducir la humedad sin someter los zapatos a un calor que podría dañarlos.
Los zapatos mojados pueden tardar horas en secarse, especialmente cuando hay humedad ambiental o varios días de lluvia. Además de resultar incómodos, dejarlos húmedos durante demasiado tiempo puede favorecer la aparición de malos olores y deteriorar algunos materiales. Para acelerar el proceso, hay varios recursos sencillos que se pueden aplicar en casa.
1- Retirar plantillas y cordones
Hacerlo siempre que sea posible, ya que estas piezas pueden acumular bastante humedad y, al separarlas del calzado, el aire llega con mayor facilidad al interior. También permite secarlas por separado y durante menos tiempo.
2- Absorber el exceso de agua
Una toalla o un paño limpio puede ayudar a retirar la humedad de la parte exterior. Para el interior, se puede introducir papel de cocina o papel de diario sin tinta en cantidades moderadas y cambiarlo cuando quede húmedo. El objetivo es absorber el agua sin llenar demasiado el calzado.
3- Favorecer la circulación de aire
Después de retirar el exceso de humedad, conviene dejar los zapatos en un lugar ventilado y colocarlos de manera que el aire pueda entrar en su interior. Un ventilador ubicado a cierta distancia también puede acelerar el proceso sin someter el material a temperaturas elevadas.
4- Evitar el calor directo
Aunque pueda parecer una solución rápida, acercarlos a una estufa, radiador o fuente de calor intenso puede ser contraproducente. Algunos materiales pueden deformarse, endurecerse o despegarse. Tampoco es recomendable aplicar aire excesivamente caliente durante mucho tiempo.
5- Darles tiempo antes de guardarlos
Una vez que el exterior parece seco, conviene comprobar también el interior, especialmente la zona de la punta y alrededor de las costuras. Guardarlos cuando todavía conservan humedad puede hacer que aparezcan malos olores y que tarde todavía más en recuperarse.
Si quedaron completamente empapados, puede ser necesario repetir el proceso varias veces, reemplazando el material absorbente y manteniendo una buena circulación de aire. De esta manera, se puede acelerar el secado sin recurrir a métodos que puedan terminar dañándolo.
