Cuando se habla de K-dramas, todavía hay una asociación automática con el romance adolescente o la comedia con final feliz.
Pero el fenómeno coreano en Netflix se construyó, en gran parte, sobre otra base completamente distinta. El juego del calamar es el ejemplo más obvio, pero detrás de ese éxito hay una lista larga de producciones que exploran el terror, la crítica social y el thriller político con una crudeza que poco tiene que ver con los clichés del género romántico.
En esta nota te dejamos una selección de seis series que muestran esa otra cara del catálogo coreano. Todas están en Netflix y ninguna tiene una historia de amor como centro de la trama.
El juego del calamar
El juego del calamar se convirtió en la serie más vista de la historia de Netflix y puso a la ficción coreana en el centro de la conversación global. Cientos de personas con deudas imposibles de pagar aceptan participar en un torneo clandestino de juegos infantiles donde el premio es una fortuna y el castigo por perder es la muerte.
Detrás de la estética colorida y los juegos infantiles hay una crítica feroz al capitalismo y a la desigualdad, con Lee Jung-jae como un protagonista que se termina de consagrar en el rol. Tiene tres temporadas completas, todas disponibles para maratonear.
Kingdom
Ambientada en una versión ficticia de la dinastía Joseon, esta serie de zombis mezcla el drama de época con el terror. El príncipe heredero Lee Chang investiga una misteriosa plaga que empieza a convertir a los habitantes del reino en criaturas hambrientas de carne humana, mientras enfrenta una conspiración política que busca sacarlo del poder antes de que pueda asumir el trono.
La ambientación coreana tradicional combinada con el género zombi le dio a la serie una identidad propia que no se parece a nada más del catálogo. Tiene dos temporadas y una precuela, Ashin of the North.
Dulce hogar
Basada en el webcómic de Kim Kan-bi y Hwang Young-chan, esta serie sigue a Cha Hyeon-su, un adolescente que pierde a toda su familia y se muda a un edificio de departamentos justo cuando empieza a extenderse un fenómeno inexplicable, personas que se transforman en monstruos que representan sus deseos más oscuros y reprimidos. Encerrados dentro del edificio, los vecinos tienen que aprender a convivir con el miedo y con la posibilidad de que cualquiera de ellos sea el próximo en mutar.
Song Kang lidera un elenco que ya suma tres temporadas completas, con una mezcla de terror corporal y drama sobre la naturaleza humana bajo presión.
D.P., el cazadesertores
Este drama sigue a Jun-ho, un soldado que se une a una unidad especial encargada de perseguir a desertores del ejército surcoreano. Cada caso que investiga termina destapando los motivos reales detrás de las deserciones, casi siempre vinculados al maltrato y al abuso dentro de las fuerzas armadas.
La serie fue una de las primeras ficciones coreanas en Netflix en poner el foco en la violencia sistemática del servicio militar obligatorio, un tema todavía sensible en Corea del Sur. Tiene dos temporadas de 6 episodios cada una.
Mi nombre
Han So-hee protagoniza este thriller de acción y venganza sobre Yoon Ji-woo, una joven que se infiltra en la policía por orden de un jefe narco tras el asesinato de su padre, con el único objetivo de encontrar al responsable. A medida que avanza en su doble vida, empieza a descubrir que las lealtades que creía tener son mucho más frágiles de lo que pensaba.
Es una serie de acción con una violencia bastante explícita, alejada por completo del tono liviano que suele asociarse al K-drama.
Hellbound
Dirigida por Yeon Sang-ho, el mismo detrás de la película Tren a Busan, esta serie arranca con la aparición de criaturas sobrenaturales que anuncian con exactitud la fecha y hora en que una persona va a morir y ser arrastrada al infierno. En medio del pánico colectivo, surge un culto religioso llamado La Nueva Verdad que usa estos hechos para ganar poder e influencia sobre la sociedad.
La primera temporada tiene 6 episodios y ya cuenta con una segunda entrega disponible, ideal para quienes buscan algo más filosófico dentro del terror coreano.
