Tras el brutal femicidio de Aixa, la joven de 20 años asesinada en el partido de Tigre, se conocieron desgarradores detalles sobre el accionar del imputado inmediatamente después del crimen.
En un intento por justificar lo ocurrido ante su entorno cercano, el agresor envió un contundente mensaje de texto a un amigo que terminó convirtiéndose en un indicio clave en la causa: «Me mandé una cagada».
La Justicia cree que la frase fue enviada a través de su teléfono celular poco después de concretar el ataque. Lejos de intentar brindar asistencia a la víctima o dar aviso a los servicios de emergencia, el imputado utilizó esa comunicación para iniciar su plan de fuga y buscar refugio en su círculo familiar.
