Este crecimiento exponencial choca de frente con un mercado inmobiliario fuertemente distorsionado. Debido a los esquemas rotativos de trabajo, gran parte de los desarrollos urbanos se volcaron al segmento corporativo, ofreciendo rentas en dólares superiores al 10% anual, mientras el derrame hacia la vivienda familiar y la ocupación de terrenos baldíos sigue siendo limitado.
Multas millonarias contra la especulación de tierras
Uno de los puntos más álgidos que marcó Banderet es el de la especulación financiera con los inmuebles ociosos. Según detalló, en gestiones anteriores se adjudicaron parcelas a precios irrisorios (entre 5.000 y 7.000 dólares) que hoy se cotizan en sumas exorbitantes.
«Una parcela que fue adquirida por entre 5.000 y 7.000 dólares hoy la están vendiendo en un millón de dólares. Se transformó en un negocio inmobiliario de algunos vivos que no han desarrollado nada ni han pagado ningún tipo de impuesto ni tasa», denunció el intendente.
Para ponerle freno a esta situación, el municipio impulsó a través del Concejo Deliberante una dura ordenanza que sanciona a los propietarios de terrenos baldíos sin proyectos ejecutados con multas mensuales que van desde el millón y medio hasta los 3 millones de pesos, dependiendo de la superficie.
Vaca Muerta por dentro: el negocio inmobiliario y la ciudad que se triplica
Macroeconomía en alza y un mensaje para los que llegan
Mientras los desafíos locales apremian, los números de la macroeconomía energética acompañan el vértigo: se proyecta que el saldo comercial de la balanza energética alcance los 10.675 millones de dólares en 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 36% frente a 2025.
Al cerrar la recorrida y pensando en aquellos que evalúan apostar por el corazón de la cuenca neuquina, Banderet dejó una recomendación directa: «Si no conocen el territorio, primero tómense 5 minutos, un día, dos días; vengan, recorran y van a ver un millón de oportunidades».