Saltearse el desayuno, la primera comida del día, puede provocar pérdidas de concentración, sensación de cansancio o estreñimiento. Además aumenta el riesgo de diabetes, infartos y obesidad. Aunque se tiende a cenar más, un nuevo estudio confirma que evitarlo no tiene relación directa ni influye en el peso de la persona.
Emily Dhurandhar, de la Universidad de Alabama en Birminghma (UAB), guió al equipo de investigadores del estudio “La eficacia de las recomendaciones en el desayuno en torno a la pérdida de peso”. Con esto intentaron comprobar si es cierto, como los especialistas siempre defendieron, que el desayuno reduce las posibilidades de sufrir obesidad.
Para llevar adelante el estudio, pusieron a prueba a 309 participantes con sobrepeso. Durante 16 semanas la mitad de ellos desayunó y la otra mitad se saltearon la primera comida. Cuando analizaron los resultados, no encontraron ningún efecto significativo en la pérdida de peso.
“Ahora que sabemos que la recomendación general de desayunar todos los días no tiene un impacto diferencial sobre la pérdida de peso, podemos seguir adelante con el estudio de otras técnicas para mejorar la eficacia”, declaró Dhurandhar. Se trata de entender por qué saltarse el desayuno no influye en la pérdida de peso a pesar de que, como ya está demostrado, influye en el apetito y el metabolismo de las personas.
Más allá de la relación o no con el peso, saltarse la primera comida del día repercute en otras áreas como a la salud cardiovascular o metabólica.
