Los ejercicios de relajación son útiles para aliviar o mejorar problemas como la ansiedad, el estrés o cualquier tipo de dolor como la cefalea.
El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo, que responde ante ciertas situaciones, como un peligro repentino o un desafío de larga duración. Durante los eventos estresantes, el cuerpo libera químicos llamados hormonas, como la adrenalina. La adrenalina también tiene su papel, porque contribuye a dar una respuesta ante esa nueva coyuntura.
Hay muchas situaciones diarias que pueden estresarnos: un examen, una entrevista de trabajo, eventos traumáticos o problemas económicos, por poner solo unos ejemplos. A veces, no sabemos lidiar con el estrés y aparece la ansiedad, una reacción del cuerpo al estrés que puede ocurrir incluso si no existe una amenaza real.
Aprender a reducir la ansiedad es posible. Lo primero es saber identificar qué causa o desencadena el estrés y qué técnicas de afrontamiento funcionan y pueden ayudarnos. En este sentido, los ejercicios de relajación pueden ser una alternativa interesante, aseguran los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés).
Un viejo propósito
Los ejercicios de relajación son útiles para aliviar o mejorar problemas muy diferentes, como la ansiedad, el estrés o cualquier tipo de dolor como la cefalea, incluso el insomnio.
Especialistas explican que es recomendable hacerlos diariamente durante un mínimo de 15 a 20 minutos por la mañana después de levantarse, y son ideales después de algún ejercicio físico. Es una pauta general, porque lo ideal es informarse de cuáles son los mejores para cada caso.
La posición más correcta: tumbados en el suelo sobre una manta o esterilla con los brazos extendidos a su lado, o bien con las manos sobre su abdomen, especialmente para los ejercicios de respiración. También se pueden hacer sentado, con la espalda y la cabeza derechas, y los brazos descansando sobre sus muslos.
Ejercicios de relajación para calmar el estrés
Los especialistas españoles hablan de dos tipos de ejercicios: de respiración profunda y de relajación muscular progresiva.
Para el primer grupo, es bueno cualquier momento del día. Se puede hacer si se siente nerviosismo o irritabilidad, porque hay alguna actividad que nos preocupa o nos pone en tensión. Hay que seguir los siguientes pasos:
- Cerrar los ojos y prestar atención a la respiración.
- Se respira lentamente por la nariz, intentando llenar de aire la barriga, como si fuera un globo y seguidamente llenamos el pecho de aire.
- Se retiene durante unos segundos.
- Luego, expulsamos progresivamente el aire lentamente por la boca o la nariz.
- Hacemos una pausa y repetimos.
Con los ejercicios de relajación muscular progresiva, centraremos la atención en los diferentes músculos del cuerpo y en las sensaciones de tensión y de relajación. Hay que tomar el aire y aguantarlo mientras se tensa y sea cumula la tensión y después soltarlo muy lentamente a la vez que se aflojan los músculos poco a poco.
Hay que colocarse tumbado boca arriba y seguir los siguientes pasos:
- Tensar los músculos de la frente de 7 a 10 segundos a la vez que aguanta la respiración y después relajarlos de 15 a 20 segundos.
- Seguimos con los músculos de la nariz, la mandíbula, el cuello, los hombros, antebrazos y el abdomen.
