El ejercicio aeróbico es el más beneficioso para este tipo de patologías.
Mantenerse activo es importante a cualquier edad y momento de nuestras vidas. Sin embargo, si tenemos alguna enfermedad, es necesario consultarlo con un médico, ya que, por lo general, el ejercicio será recomendable, pero deberá adaptarse.
Además, el ejercicio regular puede ayudar a una persona con una enfermedad cardiovascular a bajar de peso, a fortalecer los huesos y a no padecer dolor en el pecho ni ningún otro síntoma.
En definitiva, el ejercicio físico puede ayudar a los pacientes a mantenerse más activos y a sentirse mejor consigo mismos.
¿Qué debe tener en cuenta un paciente cardiovascular al hacer deporte?
Pese a los beneficios claros del deporte, el ejercicio que deben hacer las personas que padecen una enfermedad cardiovascular debe ser seguro y adaptado en cada caso.
Es especialmente importante tener esto en cuenta si la persona ha sufrido recientemente un ataque cardíaco, ha estado experimentando dolor de pecho o presión en el pecho o dificultad para respirar, tiene diabetes o ha sido operado hace poco del corazón.
De este modo, es fundamental consultar a un médico para ver qué rutina deportiva es mejor en cada caso. Además, si ya estamos sumergidos en un tipo de entrenamiento y queremos cambiar, es importante hablarlo también con un profesional.
Ejercicios adaptados para una persona con enfermedad cardiovascular
Por lo general, en el caso de padecer una enfermedad en el corazón, la actividad aeróbica es la más recomendada, aunque sin trabajarla demasiado fuerte.
Por tanto, es bueno escoger una actividad aeróbica como caminar, nadar, trotar suavemente o montar en bicicleta, y comenzar a practicarla de forma lenta, unas 3 veces por semana.
Antes de empezar, es bueno hacer siempre 5 minutos de estiramiento o caminar un poco para calentar los músculos y el corazón.
Al acabar, también hay que tomarse un tiempo para enfriar los músculos, por lo que podemos seguir practicando la misma actividad de la rutina, pero a un ritmo más lento.
Si nos estamos cansando demasiado, es fundamental tomar periodos de reposo y, si nos duele el corazón o tenemos algún síntoma diferente, lo mejor es parar.
Cuando hace calor, es conveniente practicar ejercicio por la mañana o por la noche. Asimismo, hay que fijarse en la ropa que usamos, pues no debemos llevar demasiadas capas de ropa si las temperaturas son altas.
En cambio, si hace frío, es bueno taparse la nariz y la boca al ejercitarse al aire libre, aunque siempre es recomendable preguntarle a un médico sobre las posibilidades de practicar deporte al aire libre cuando hace frío.
En cuanto al entrenamiento de resistencia con pesas, también puede ser beneficioso, ya que ayuda a mejorar la fuerza y enseña a los músculos a trabajar mejor juntos.
Así, los entrenamientos de fuerza también son buenos para el corazón, aunque hay que tener en cuenta que no tanto como el ejercicio aeróbico.
Si padeces una enfermedad del corazón y estás pensando en comenzar a entrenar, debes recordar que el ejercicio en exceso puede presentar dolor y otros síntomas. Por tanto, si experimentas vértigo, mareo, dolor en el pecho, pulsaciones cardíacas irregulares, dificultad para respirar o náuseas, lo mejor siempre es suspender el entrenamiento y acudir a un médico.
