Por ejemplo, la canasta que releva semanal mente la consultora LCG presentó en julio una suba del 7,4% medida de punta a punta, un dato “comparable al observado en el mes de marzo”, señaló la firma. Durante la cuarta semana, el porcentaje de productos con aumentos dentro de la canasta disminuyó al 24% luego de tres semanas consecutivas de mantenerse por encima del 30%. “Así, la inercia desacelera en el margen: todos los productos de la canasta registran un aumento por mes”, detallaron desde la consultora.
Los rubros que presentaron mayores subas en el mes fueron los “productos de panificación, cereales y pastas” (9,6%); “verduras” (9%), “productos lácteos y huevos” (8,8%) y “bebidas e infusiones para consumir en el hogar” (7,7%). Los “aceites”, por su parte, subieron 5%; las “frutas” 3,6% y las “carnes” 3,1% (fue el rubro que menos subió en julio).
Eco Go, por su parte, pronosticó un alza de los alimentos que se consumen en el hogar en el orden del 5,9% para julio.
Al analizar los factores que impulsaron esta suba en los alimentos, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, señaló: “La inflación actúa en rezago debido a la fuerte emisión monetaria, pero además los precios se aceleraron por otros motivos adicionales: la restricción a las importaciones, que generó que en ciertos bienes haya expectativa de falta de reposición del stock; otro es la suba de los tipos de cambios paralelos, porque al no tener acceso al tipo de cambio oficial, el mercado veía más al dólar CCL, que llegó a tener una brecha del 150%, que el mayorista; y por otra parte, expectativas negativas con respecto a la aceleración de esa emisión monetaria y descontrol fiscal por parte del Gobierno”.