Luego de lograr algunas aproximaciones de peligro, el Rojo se puso en ventaja gracias a una recuperación en la mitad del campo. Pozzo se la birló a Luis Miguel Rodríguez, Alan Soñora condujo, Leandro Fernández puso una pelota al vacío para Batallini que, cayéndose, definió de puntín para poner el 1-0 en el marcador.
El gol del equipo de Avellaneda golpeó anímicamente a Colón que se mostró confundido, permitió que los de J.J. Serrizuela se agranden y sigan manejando los hilos del partido.
Leandro Fernández era el más peligroso sobre el campo. El delantero se tiraba a los costados, asistía a sus compañeros que jugaban por las bandas y abría a la defensa del Sabalero que dejaba desprotegido a Ignacio Chicco. Poco después del gol que abrió el marcador, el arquero rojinegro evitó el segundo tanto del visitante cuando tapó un remate a escasos metros del arco a Leandro Benegas. El equipo de Sergio Rondina necesitaba levantar desde lo anímico para mejorar su producción.
En ofensiva lo de Colón era muy pobre. Ninguno de los encargados de generar juego (Christian Bernardi o el Pulga Rodríguez) no tenían la pelota y eran asfixiados por la presión de los volantes del Rojo -hoy de blanco-. El Sabalero necesitaba poner a sus delanteros mano a mano con la última línea del visitante para generar espacios.
Luego de una falta sobre el costado derecho, Independiente llegó al 2-0 producto de la poca acción defensiva en Colón. Benegas intentó cabecear a gol, ganó en la altura, la pelota le terminó cayendo a Leandro Fernández que, sin dudar, le dio de volea de derecha para acomodar la pelota contra un palo para estirar la ventaja.
Colón no encontraba los caminos para vulnerar a Milton Álvarez. No tenía la pelota y cuando la tenía se mostraba impaciente. Le faltaba generar juego desde la pausa, con criterio, por distintos sectores, pero no se le caía una idea. Para colmo, Leandro Benegas cabeceó a gol tras un rebote de córner y firmó el 3-0 en el marcador para el Rojo. El partido del Sabalero podía ser todavía peor.
Con tres goles de diferencia, Independiente se refugió en su propio campo para dejar correr los minutos, jugar con la impaciencia de los de Rondina y eso provocó que Colón pueda generar algunas jugadas de peligro en el área rival. Pero en una pésima noche como la que tenía el equipo santafesino este lunes nada salía bien. El Sabalero no ligaba nada y necesitaba algo de buena fortuna para esperanzarse con, al menos, empatar.
El visitante se floreaba con la pelota, hacía correr a Colón por toda la cancha que no encontraba el rumbo, era superado por amplia diferencia por el rival y no demostraba nada desde lo actitudinal. El partido del Rojinegro este lunes era malo. Como síntesis de la noche, el Pulga Rodríguez se fue reemplazado por un fuerte dolor en uno de sus gemelos.
No había mucho más para agregar. Este lunes para Colón es para olvidar rápido e intentar cambiar la cara el domingo, cuando visite a Newell’s.
Fuente: Airedesantafe