Las negociaciones apuntan a que el organismo avale las metas del primer semestre y que las conversaciones se concentren en las variables de la segunda mitad del año.
El board del Fondo Monetario Internacional le dio esta orden el 25 de marzo, en la complicada sesión en la cual el máximo nivel del organismo que maneja Kristalina Georgieva aprobó por unanimidad el acuerdo con Argentina. Pero donde dos países puntuales, Alemania y Japón, fueron muy duros en sus referencias sobre la realidad de la economía local, y les exigieron a los técnicos del FMI máxima tensión y análisis para el cumplimiento de las metas fijadas en el acuerdo. Fue el board el que dictaminó, además, que haya un adelantamiento de las misiones fiscalizadoras, comenzando en mayo y sumando un viaje más a los 10 programados originalmente.
Ese día el Fondo habló de “riesgos excepcionalmente altos”, un eufemismo para decir que se lo considera de muy difícil cumplimiento por parte del país.Ante el panorama, el organismo financiero le dictó al director gerente la misión puntual de ejecutar la aplicación del “Artículo IV” del organismo ante Argentina, lo que implica ser el principal responsable de controlar que las metas del acuerdo de Facilidades Extendidas se cumplan.
Ahora, ya sin Kozack, será él personalmente el encargado de organizar las misiones a Buenos Aires. Y si bien no está escrito, el brasileño-israelí tendrá que mostrar mano dura, siguiendo el mandato del board, donde los ánimos con la Argentina no están en su mejor momento. El directorio tomó como un avance directo sobre el FMI, las críticas que en marzo se hicieron desde Buenos Aires hacia el organismo, al que se lo relacionó con la última dictadura militar.
