Está previsto que declaren más 100 testigos durante por lo menos tres jornadas de debate. La sentencia estará a cargo de los jueces Jorge Patrizi, José Luis García Troiano y Susana Luna.
Este lunes comienza el juicio oral y público por el homicidio del comerciante Julio Cabal que ocurrió en septiembre del 2019 y tuvo lugar en una fiambrería de Urquiza al 2200 casi Salta. El debate tiene previsto comenzar a las 8.30 y será ante un tribunal conformado por los jueces a Jorge Patrizi (que presidirá), José Luis García Troiano y Susana Luna.
En el banquillo de los acusados se encuentra Juan Cruz Gambini, quien llega al juicio detenido y bajo la medida cautelar de prisión preventiva tras ser imputado como presunto autor penalmente responsable de “homicidio doblemente calificado por el uso de arma de fuego y criminis causa» por la muerte de Cabal y una tentativa de homicidio cuya víctima fue una empleada del local comercial.
La acusación estará a cargo de la fiscal Ana Laura Gioria, que investigó el caso, mientras que la defensa será representada por el abogado Luis Carlos Rittiner. Por su parte, Ines Masino, madre del fallecido, será asistida en el debate por las abogadas del Centro de Asistencia Judicial de Santa Fe, Vivian Galeano y Laura Gerard.
Por el juicio, la Oficina de Gestión Judicial de Primera Instancia de tribunales citó a 120 testigos que deberán prestar declaración durante el lunes, martes y miércoles. Se trata de policías e investigadores, testigos civiles, médicos y peritos que estuvieron vinculados a la causa judicial que se inició el 17 de septiembre del 2019 con el asesinato.
Aquel día, Julio Cabal se encontraba en su local de Urquiza al 2200 cuando cerca de las 13.15 un hombre (que para la fiscal y querella es Gambini) llegó en moto y entró al comercio dedicado al rubro de chacinados y embutidos empuñando un arma de fuego y exigiendo la entrega del dinero de la caja. Seguidamente, apuntó a Cabal y le disparó en el pecho a la altura del corazón para luego huir del local. Al lugar llegó el padre de Julio Cabal que inmediatamente cargó a su hijo al vehículo de la fiambrería y lo llevó al hospital José Maria Cullen. Un rato después, se confirmó la muerte del muchacho de tan solo 29 años.
El homicidio de Julio caló en lo hondo de la sociedad santafesina que ante el hartazgo de los hechos de inseguridad decidió concentrarse, un día después del hecho, en la puerta del local de la fiambrería en donde ocurrió el asalto fatal. “Tus clientes te decimos hasta siempre”, decía uno de los carteles que fue colocado en la puerta del comercio.
La convocatoria fue masiva y llevó a miles de personas a movilizarse luego hasta la Plaza de Mayo y exigir a las autoridades políticas de ese entonces (gobernaba Miguel Liftchiz en la provincia) mayor seguridad para la ciudad de Santa Fe. Entre los reclamos, la mirada principal de los manifestantes fue puesta en Maximiliano Pullaro, que en ese entonces era ministro de Seguridad.
En lo que respecta a lo institucional, el homicidio provocó la salida del jefe de ese momento de la Unidad Regional I, Ricardo Mota, quien horas después del hecho brindó una conferencia de prensa y de manera inédita reconoció que hubo falencias en la prevención policial. “Nosotros queremos dejar en claro que nos hacemos cargo de la responsabilidad, la sociedad se merece vivir segura”, supo decir. Un día después, el ministro de Seguridad Pullaro anunció la intervención de la Unidad Regional I que estuvo a cargo del subjefe de policía de provincia de ese entonces, Carlos Pross.
