Es que la sequía llegó para complicar todos los planes del Gobierno en este 2023 y por eso la especulación es que luego de la revisión de metas de junio con el FMI se deberá echar mano a algún tipo de herramienta.
En paralelo, también en el mercado local se está revalorizando la soja disponible de la campaña pasada. La oleaginosa cotizó ayer en el mercado de Rosario a u$s455 por tonelada, un valor impensado para esta época del año pero que convalidan las fábricas de molienda ante las pocas ventas que están ejecutando los productores. Según la estadística oficial hasta el momento queda por venderse unas 7,7 millones de toneladas del ciclo pasado y durante la semana pasada solo se movieron unas 70.000 toneladas.
Hacia adelante la proyección de ingreso de divisas de este 2023 por exportaciones del agro es de u$s47.000 millones, lo que marca un retroceso de más de u$s13.000 millones respecto al año pasado. No solo se espera una caída más que considerable en complejos exportadores como la soja y el maíz sino también para la carne vacuna y el sector lácteo. Es que la sequía llegó para complicar todos los planes del Gobierno en este 2023 y por eso la especulación es que luego de la revisión de metas de junio con el FMI se deberá echar mano a algún tipo de herramienta para convalidar un nutrido ingreso de divisas en el segundo semestre del año.
Otra cuestión clave es que en agosto próximo se concretarán las PASO y tradicionalmente los productores aguardan a conocer el rumbo económico y político del país para no solo ejecutar la venta de grano sino también para plantear la próxima campaña agrícola. Con esto en mente el equipo económico que comanda Sergio Massa buscaría sortear esa posible meseta con el relanzamiento de un nuevo dólar soja o algún otro mecanismo. De cualquier manera el mercado ya lo está convalidando y eso se está reflejando en las pizarras.
