El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, es uno de los principales impulsores de la iniciativa. En declaraciones al diario El Mercurio, afirmó que la economía magallánica perdió unos 300 millones de dólares desde que una declaración del Mercosur de 2011 -respaldada por Chile- prohibió la recalada de barcos con bandera de esas islas en puertos de los países firmantes.
Según Radonich, la Corporación de Desarrollo de Islas Malvinas (FIDC, por sus siglas en inglés) ya cerró un contrato con la naviera Eastern Island y que el primer viaje se realizará en noviembre. El poder de compra de las islas sería de 20 millones de dólares anuales, adelantó el funcionario chileno, que descartó algún conflicto con la declaración del Mercosur de 2011, porque el barco tendría «otra bandera».
En un comunicado de julio, el gerente de proyectos estratégicos de la FIDC, Sam Cockwell, señaló que «existe un claro interés por parte de Chile en restablecer una conexión marítima comercial con las Islas Malvinas». Además, sostuvo que la visita de Easter Island y la «respuesta positiva» de la comunidad empresarial de las islas «demuestran claramente la seriedad con la que se está trabajando en este proyecto».
Por su parte, Zachary Franklin, director general de la FIDC afirmó que en ese mismo comunicado que “la visita de una delegación empresarial de Chile y la visita de la delegación encabezada por la FIDC a Punta Arenas y Santiago realmente aceleraron el impulso para convertir esto de una simple ‘buena idea’ en una oportunidad real”,
Para la Argentina el problema es que la explotación petrolera creará un corredor logístico regional estable alrededor de las islas, con participación de empresas chilenas y británicas.
Para la Argentina el problema es que la explotación petrolera creará un corredor logístico regional estable alrededor de las islas, con participación de empresas chilenas y británicas.