A siete días del estruendoso descarrilamiento de un tren de carga que conmocionó a los vecinos de la ciudad de Santa Fe, las cuadrillas operativas continúan trabajando sobre el sector afectado para despejar la traza en zona de barrio Barranquitas.
Aunque durante el fin de semana se logró remolcar tres de los cuatro vagones involucrados en el accidente, una última unidad cargada con soja permanece volcada a un costado de las vías.
Para concretar las maniobras de levantamiento y encarrilamiento, los trabajadores comenzaron a trasvasar la carga de grano hacia un camión, buscando reducir el peso del vagón de gran porte que quedó recostado sobre la banquina urbana.
«Las grúas trabajaron sábado y domingo y pudieron levantar tres vagones. Queda uno que no pudieron mover y lo están vaciando ahora. Si esto hubiese ocurrido de día, seguro hubiese pasado algo grave porque hay muchos chicos jugando y pasan vehículos constantemente», manifestó Rolando, vecino de la zona del siniestro ferroviario.
Árboles, columnas y un impacto contareloj
El siniestro se produjo durante la madrugada del jueves, cuando el estruendo de los coches saliendo de los rieles despertó a las familias residentes en el sector. Según el testimonio de los habitantes del barrio, la presencia de elementos urbanos actuó como barrera de contención:
Contención natural: ejemplares de Palo Borracho y arbolado público amortiguaron el desplazamiento de dos de las pesadas unidades de carga.
Infraestructura de servicios: una columna de tendido eléctrico frenó el avance de otro de los vagones, evitando que se proyectara directamente contra la calzada de asfalto y las viviendas lindantes.
Pese a que las formaciones ya volvieron a circular por la traza afectada, los vecinos informaron que los trenes transitan a marcha reducida y precaución extrema, al tiempo que exigieron un plan de mantenimiento urgente y controles periódicos sobre las vías en el ejido urbano hasta tanto se concrete la obra del Circunvalar Ferroviario.
