En un trámite sumamente parejo que parecía destinado de manera inevitable a la definición por penales, la Albiceleste destrabó el encuentro en el último suspiro gracias a un zapatazo salvador y se impuso de manera agónica frente a Perú para asegurar una nueva medalla en la competencia.
El seleccionado conducido por Diego Placente fue el que más buscó a lo largo de los 90 minutos de juego en el estadio Marcelo Bielsa. Pese al dominio territorial y las intenciones de romper el cero, la falta de eficacia le impidió reflejar la ventaja en el marcador con anterioridad. Sin embargo, el premio al sostener la insistencia hasta el cierre terminó llegando cuando el partido se moría.
