El agua micelar y los desmaquillantes cumplen una función similar, pero no son exactamente lo mismo. Ambos ayudan a retirar el maquillaje, las impurezas y el exceso de grasa de la piel, aunque su composición y la forma de actuar pueden variar según el producto.
El agua micelar contiene micelas, unas pequeñas estructuras que atraen y capturan restos de suciedad, grasa y maquillaje sin necesidad de frotar en exceso. Suele utilizarse para una limpieza suave del rostro y, en muchos casos, es apta para el uso diario.
Los desmaquillantes, en cambio, abarcan una amplia variedad de productos, como leches, aceites, bálsamos o lociones. Están formulados para eliminar distintos tipos de make up y algunos resultan especialmente eficaces frente a productos de larga duración o resistentes al agua.
La elección entre uno u otro depende de factores como el tipo de piel, el maquillaje utilizado y las preferencias personales. En algunas rutinas, incluso pueden combinarse para conseguir una limpieza más completa.
Más allá del producto elegido, retirar el maquillaje antes de dormir es un hábito importante para el cuidado del cutis.
