Según datos citados por Infobae, NOAA informó sobre un 62% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre junio y agosto, mientras que el ECMWF anunció que «el sistema climático actual, afectado por la acumulación de gases de efecto invernadero, podría no lograr disipar el calor generado por el fenómeno, lo que incrementaría el impacto global».
Solo el sitio especializado AccuWeather dio cuenta de un 15% de probabilidad de que El Niño llegue a la categoría de «intenso».
En otras palabras, este semestre podría ser particularmente lluvioso en Argentina, por citar uno de los efectos del Súper Niño.
El pronóstico del tiempo podría provocar inundaciones, y por lo tanto emergencias como la productiva o la sanitaria que se registraron en años anteriores en provincias como Santa Fe y Entre Ríos o en la región chaqueña.
Por eso las autoridades argentinas empezaron a monitorear el fenómeno con vistas a la primavera y el inicio del verano 2027.
Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil están entre los aludidos en el tema lluvias, mientras que el norte de América podría experimentar sequías extremas a fin de año y países como Perú y Ecuador podrían tener una crisis en su biodiversidad marina por el calentamiento del agua del Pacífico.