Durante el gobierno de Javier Milei, la Argentina cayó a la categoría más crítica en materia de derechos laborales y quedó entre los diez peores países del mundo en el ranking elaborado por la Confederación Sindical Internacional (CSI).
El dato surge del Índice Global de Derechos que elabora anualmente la organización sindical internacional, cuya última edición registró un retroceso sostenido del país durante los últimos dos años. Como resultado, la Argentina descendió a la categoría 5, la más baja de la clasificación, luego de haber permanecido previamente en la categoría 3.
