Durante su relato también explicó por qué decidió hacer públicas sus declaraciones. Según contó, se sorprendió al escuchar a Andreani hablar sobre los hechos y consideró que su versión no reflejaba la realidad que ella conoció.
“Cuando pasó lo de Agostina, yo nunca imaginé que quien estaba atrás de todo esto era Soledad. Cuando habló para el Canal Doce, sin verle la cara, al escuchar su voz, yo me di cuenta al instante de que era ella y me pareció mal porque estaba mintiendo, ella no es como cuenta ahí, que era una mujer excelente, hecha y derecha. Tiene errores y fallas como todos”, expresó.
En la misma línea, rechazó la idea de que Andreani desconociera el entorno en el que se movía. “Ella decía que no sabía con quién se había metido. Sí sabés dónde te metiste porque vos venís de ese ambiente, porque ahí se hacía prostitución con consentimiento, venta de droga, te drogaban y demás”, remarcó.
De acuerdo con la declaración de Carla, Andreani mantuvo una participación activa en el funcionamiento del bar hasta el momento de su clausura. Incluso, aseguró que “siempre trabajó” allí y que muchas veces se comportaba como si fuera la propietaria del lugar, ya que se encargaba de gestionar pagos a proveedores y artistas.
“Ella sí sabe quiénes son las personas porque ella los llamaba”, afirmó al referirse a los clientes que frecuentaban el establecimiento para concretar encuentros sexuales.
Por otro lado, la mujer señaló que no puede identificar con certeza a los hombres con los que mantuvo relaciones durante ese período, ya que asegura que muchas veces se encontraba bajo los efectos de sustancias.
“Yo lo hacía drogada, porque nadie va a querer acostarse con una persona que no le gusta. A lo mejor, he estado con Barrelier, con Fassetta, pero la gente con la que trabajábamos era toda de buena posición, iban todos de traje, camisa, zapatos de vestir”, relató.
Aunque dijo no recordar haber visto en el lugar ni a Barrelier, ni a Agostina ni a Melisa, sí aseguró que la fotografía donde aparecen la adolescente y su madre fue tomada dentro del bar “Wachitas”.
En otro tramo de su testimonio, Carla recordó un episodio que marcó su salida del establecimiento. Según contó, todo ocurrió luego de que le asignaran un encuentro con un cliente al que debía suministrarle una sustancia sin su consentimiento.
«Yo tenía que verme con una persona de mucha plata, a quien tenía que meterle una droga en su vaso y hacerle un servicio que yo no hacía. Yo me dedicaba al servicio barato porque a mí no me gustaba hacer esas cosas“, explicó.
La situación, según su versión, dio un giro inesperado cuando fue ella quien terminó sintiéndose afectada tras consumir una bebida que le ofrecieron en el lugar.
“Nunca imaginé que iba a poner las gotas en mi vaso y me iba a drogar”, sostuvo.
Finalmente, recordó que logró retirarse y llegar hasta la casa de un amigo, aunque aseguró que las consecuencias físicas fueron inmediatas. “Yo digo que, a lo mejor, me drogó para hacerme desaparecer o para que todos abusaran de mí”, concluyó.