Las velas no solo aportan luz, sino que también crean un ambiente cálido y agradable en distintos espacios del hogar. Sin embargo, cuando se consumen de manera irregular, forman un hueco alrededor de la mecha o generan exceso de humo, su duración puede reducirse considerablemente.
Con algunos cuidados simples es posible lograr una combustión más uniforme y aprovecharlas durante más tiempo:
Dejá que la primera capa se derrita por completo
Uno de los consejos más importantes es permitir que, en el primer uso, la cera se derrita hasta alcanzar casi todo el diámetro del recipiente o de la vela. Si se apaga demasiado pronto, puede formarse un túnel alrededor de la mecha y, en los siguientes usos, gran parte de la cera quedará sin aprovechar.
Mantené la mecha a la longitud adecuada
Antes de encender la vela, conviene recortar la mecha hasta dejarla de unos cinco milímetros. Una mecha demasiado larga produce una llama más grande, genera más hollín y hace que la cera se consuma con mayor rapidez.
Evitá las corrientes de aire
Ubicar la vela cerca de una ventana abierta, un ventilador o una corriente de aire puede hacer que la llama se mueva constantemente. Esto favorece una combustión desigual y acelera el consumo de la cera en uno de los lados.
No la dejes encendida durante demasiadas horas
Aunque depende del tamaño de la vela, muchos fabricantes recomiendan no mantenerla encendida más de tres o cuatro horas seguidas. De esa forma, la cera no se sobrecalienta y la mecha conserva mejor su funcionamiento.
Guardalas en un lugar fresco y seco
Cuando no se utilizan, lo ideal es conservar las velas alejadas del calor directo y de la luz solar. Así se reduce el riesgo de que la cera se ablande, se deforme o pierda parte de su fragancia en el caso de las aromáticas.
