Si no hay avances, la UTA tiene mandato de las bases para profundizar el plan de lucha con nuevos paros.
Fatap, la federación que representa a las empresas de transporte de pasajeros, y la UTA, el sindicato de choferes, concurrirán este martes a una nueva convocatoria del Ministerio de Trabajo de la Nación para tratar de saldar el conflicto salarial que la semana pasada derivó en un paro de 48 horas en casi todo el interior del país.
Mientras empresarios y gremio juegan su partido en el ámbito de la cartera laboral, este miércoles aterrizarán en la Cámara de Diputados de Nación los responsables de las áreas de Transporte de todas las provincias. Van allí en nombre del interior a dar la discusión por el presupuesto 2023, donde figura una cifra en materia de subsidios que no satisface para nada a las provincias. Van a pedir a los legisladores que aseguren un incremento superior, pero dentro de una jugada más grande: que ya no haya un fondo compensador para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otro para el interior, sino que sea un fondo único. Esa jugada de fondo busca poder dar la pelea por el reparto del dinero nacional en igualdad de condiciones, de modo que cuando se actualiza para el AMBA también se actualizaría para el resto del país.
En definitiva, hay una especie de juego de espejos entre lo que pasa en el conflicto salarial que dirime el Ministerio de Trabajo y la puja por los subsidios para 2023 que se da en el Congreso. En ese juego las provincias presionan para que la Nación aporte más; y la Nación a la inversa.
Acordar 2023 para resolver 2022
El paro de 48 horas de la semana pasada fue resultado de que ninguna de las partes llevó alguna propuesta nueva a la mesa de negociación. Esa situación no cambió. Distintas fuentes consultadas por AIRE consideraron que no había ninguna conversación o contactos.
El conflicto coincide con el debate del Presupuesto 2023 en el Congreso de la Nación. El gobierno previó allí partidas por 66 mil millones en transferencias para el transporte, una cifra 43% mayor que la de este año, pero hay que tener en cuenta que el mismo proyecto de presupuesto proyecta 60% de inflación, y pocos creen que ese pronóstico sea realista.
Esos números expresan la voluntad del gobierno nacional de reducir progresivamente –ajuste por inflación de por medio– su participación en la masa de subsidios que sostienen el transporte del interior del país y que las provincias incrementen su participación.
Las razones del gobierno nacional son varias:
- La primera y más a mano pasa por los compromisos asumidos con el FMI para bajar el gasto y en particular la masa de subsidios. Desde la bancada de Juntos por el Cambio (que siempre cuestiona los subsidios y pide su achique) dicen que el Presupuesto 2023 reduce el gasto primario del estado nacional en 1,2% del PBI, del cual 0,9% corresponde a quita de subsidios en general, y 0,2% es transporte en general.
- Por otra parte, contrastan el déficit primario, los compromisos de deuda y la urgente necesidad de reordenar la macroeconomía nacional con un escenario en el que casi todas las provincias (si no todas) presentan superávit fiscal y saldos colocados en entidades bancarias o con otros instrumentos financieros.
- Nación pretende rediscutir qué subsidios aportan las provincias y los municipios. El último acuerdo sobre el tema fue el Pacto Fiscal de finales de 2017, en el que las provincias asumían gran parte del financiamiento del sistema y la Nación se retiraba progresivamente. De hecho, esos 6 mil millones de 2019 eran una cifra proporcionalmente muy baja. Pero ese sendero se rompió con la pandemia, porque el Estado Nacional tuvo que auxiliar muy fuerte para sostener las prestaciones.
- En esa rediscusión, Nación quiere ver también los beneficios a los usuarios que fue sumando cada provincia y que se sostienen con subsidios. Nación siente que le reclaman fondos para sostener políticas que no define. Sería el caso de beneficios a estudiantes, docentes y otros sectores que se dieron en casos como Santa Fe, Córdoba y otras provincias. A su vez Nación impulsa la Tarjeta Sube como único sistema de pago.
La voz del interior
Todo lo razonable que puedan sonar estos argumentos, son respondidos por las provincias que también incrementaron el financiamiento de los transportes de pasajeros urbanos e interurbanos. La provincia de Santa Fe, por ejemplo, este año aportará un 100% más de fondos, según el subsecretario de Transportes Osvaldo Miatello. La cifra final es mayor de la que aporta Nación, sostiene.
Así las cosas, el sistema de transporte necesita un nuevo esquema de financiamiento ahora que la pandemia quedó atrás y la cantidad de pasajeros se recuperó. El conflicto salarial de los trabajadores es el síntoma de un sistema desfinanciado.
Fuente: airedigital
