Aprendé a elegir las prendas que resaltan tu belleza natural con una guía práctica basada en los distintos tonos de piel
Elegir qué ponerte a veces no depende solo de la prenda o del corte, sino también de los colores. La tonalidad de tu piel influye en cómo se ve la ropa que usás: ciertos tonos iluminan tu cara, mientras que otros pueden apagarte. Con una guía simple podés aprender a identificar qué colores te favorecen más y armar outfits que potencien tu imagen.
Antes de elegir, lo primero es saber a qué grupo pertenece tu piel:
Tono cálido: suele tener matices dorados o amarillentos. Si tus venas se ven verdosas y los accesorios dorados te quedan mejor que los plateados, probablemente seas cálido.
Tono frío: tiene subtonos rosados, azulados o rojizos. Si tus venas lucen más azules y te favorece la plata, entrás en este grupo.
Tono neutro: una mezcla equilibrada de los dos anteriores. Podés usar gran variedad de colores sin que te “choquen”.
Colores que realzan cada tono:
Piel cálida: los tonos tierra (beige, camel, marrón), anaranjados, amarillos suaves, verde oliva y corales son aliados.
Piel fría: los azules, violetas, grises, rosados y tonos joya (esmeralda, zafiro, rubí) resaltan mucho.
Piel neutra: podés jugar tanto con los cálidos como con los fríos. Los colores suaves como el rosa viejo, verde agua o gris perla suelen quedar impecables.
Tips prácticos para usar el color a tu favor:
– Accesorios estratégicos: si un tono te gusta pero no te favorece tanto, usalo en carteras, zapatos o pantalones, lejos del rostro.
– Combinar con básicos: blanco, negro y denim funcionan como comodines para balancear.
– Probar con luz natural: siempre chequeá cómo se ve un color en vos a la luz del día, no solo bajo luces artificiales.
