Cómo armar una merienda que realmente te sacie  

Es común elegir algo rápido como una galletita, una barrita o una tostada sola con mermelada para la merienda. El problema es que esos alimentos tienen alto índice glucémico: elevan la glucosa muy rápido, pero también cae enseguida. El resultado es hambre precoz, poca energía o ganas de seguir comiendo.

gennady-zakharin-ajkdax0wzng-unsplash-1536x864.jpg

Para lograr una buena saciedad, es clave que esta comida tenga al menos dos de estos tres componentes:

– Proteína (huevo, yogur, queso, frutos secos, leche)

– Fibra (frutas con cáscara, pan integral, semillas, avena)

– Grasa saludable (palta, aceite de oliva, manteca de maní, frutos secos)

Claves para una merienda que rinda más:

  1. Evitá lo ultra refinado como único alimento

Una tostada de pan blanco con mermelada sola no alcanza. Sumale algo que aporte proteína o grasa saludable.

  1. Combiná texturas y temperaturas

Esto ayuda a sentir más saciedad y disfrute. Ejemplo: yogur frío + fruta + granola crocante.

  1. No tengas miedo de agregar grasas buenas

La palta, la manteca de maní o las nueces no te van a “hacer engordar” por comer una cucharada. Dan saciedad y energía sostenida.

  1. Prestá atención al momento

Comer corriendo, en la computadora o de pie hace que sientas menos saciedad, aunque comas bien. Masticá lento y bajá el ritmo si podés.

Ejemplos simples de meriendas saciantes:

– Yogur natural con fruta y semillas

– Pan integral con palta + huevo o queso

– Licuado con leche o bebida vegetal + banana + cucharadita de manteca de maní

– Fruta + puñado de frutos secos

– Avena cocida con manzana rallada y canela

– Tostada integral con queso untable y tomate cherry

La clave de una buena merienda no está en la cantidad, sino en la combinación de nutrientes que te dé energía real y sostenida. Un par de cambios simples pueden evitar que termines picoteando sin sentido antes de la cena.

 

Déjanos tu comentario