El tipo de terminación y la textura pueden influir en el resultado final del maquillaje y en el aspecto de la piel
El rubor es uno de los productos que más puede transformar un maquillaje. Más alládel color, el acabado también influye en el resultado final, ya que puede aportar un aspecto natural, luminoso o más sofisticado según la ocasión. Conocer las características de cada tipo ayuda a elegir la opción que mejor se adapta al estilo que se busca.
Acabado mate
Los rubores mate no contienen partículas de brillo y ofrecen un efecto más natural. Suelen ser una buena alternativa para el make up diario o para quienes prefieren un look discreto. También son una opción habitual en pieles mixtas o grasas, ya que no aportan luminosidad adicional.
Acabado satinado
Este tipo incorpora un brillo muy sutil que aporta dimensión al rostro sin resultar excesivo. Es una opción versátil, ya que puede utilizarse tanto de día como de noche y combina fácilmente con distintos estilos de maquillaje.
Acabado luminoso
Los rubores luminosos contienen partículas que reflejan la luz y ayudan a crear un efecto de cutis radiante. Suelen elegirse para maquillajes más frescos o para ocasiones especiales, aunque conviene aplicarlos con moderación para evitar un exceso de brillo.
¿En polvo, crema o líquido?
Además del acabado, también importa la textura. Los rubores en polvo suelen aplicarse con brocha y funcionan bien sobre bases de make up selladas con polvo. En cambio, las versiones en crema o líquidas se integran con facilidad y suelen dejar un efecto más jugoso y natural sobre la piel.
