Si sentís hinchazón, pesadez o esa sensación de “estoy inflado y no sé por qué”, puede que estés reteniendo líquidos.
Es algo muy común, especialmente con calor, estrés o cambios hormonales. La buena noticia es que suele tener solución con pequeños ajustes diarios.
- Hinchazón en piernas, tobillos o manos
Es una de las señales más típicas. Si las medias dejan marca o los anillos te quedan ajustados de repente, hay retención.
- Sensación de pesadez o volumen en el abdomen
No siempre es digestivo, muchas veces es líquido acumulado. Si aparece de un día para el otro, suele ser retención leve.
- Aumento de peso repentino
Cuando la balanza sube rápido sin cambios en tu alimentación, puede ser agua retenida y no grasa.
- Marcas en la piel al presionar
Si apretás suavemente la piel y queda una hendidura por unos segundos, es un indicador claro de líquido acumulado.
- Rigidez al despertar
Levantar manos, piernas o pies más rígidos a la mañana también puede ser señal de retención.
Cómo aliviarla:
- Aumentá la ingesta de agua
Puede sonar contradictorio, pero tomar agua ayuda a que el cuerpo libere líquidos retenidos.
- Movete cada dos horas
Caminar, estirar piernas o hacer movimientos circulares con tobillos activa la circulación y reduce la hinchazón.
- Consumí alimentos diuréticos naturales
Sandía, pepino, ananá, espárragos, infusiones de hibiscus o té verde pueden ayudar.
- Reducí la sal (y los ultraprocesados)
La sal en exceso atrapa agua en los tejidos. Y muchos procesados tienen sodio oculto.
- Elevá las piernas al menos 10 minutos
Un clásico que funciona: ayuda al retorno venoso y baja la inflamación.
- Masajes drenantes
No hace falta que sea profesional todos los días: un automasaje suave desde tobillos hacia arriba ya ayuda.
- Revisá tus hormonas o medicación
Algunas pastillas anticonceptivas, corticoides o cambios hormonales pueden causar retención. En ese caso, conviene consultar.
