Usar protector solar todos los días es clave, pero… ¿estás seguro de que lo estás usando bien? A veces el producto es excelente, pero ciertos hábitos lo vuelven mucho menos efectivo.
Acá van los errores más comunes para que no te pase.
- Aplicarte muy poca cantidad
El clásico. Para que funcione, necesitás una buena capa: aproximadamente una cucharada para cuerpo y una cucharadita para cara y cuello. Si usás “un poquito”, no te está protegiendo como debería.
- Olvidarte de reaplicar
El protector no dura todo el día. Entre sudor, agua y roce, pierde efecto. Lo ideal es reaplicar cada dos horas, más aún si estás en la playa o entrenando.
- Ponértelo solo cuando ya estás al sol
Tarda unos minutos en activar. Lo ideal es aplicarlo 15 a 20 minutos antes de salir para que forme la barrera protectora.
- No cubrir zonas clave
Orejas, cuello, empeines, cuero cabelludo visible, manos… todas esas partes suelen quedar olvidadas y se queman fácil.
- Mezclarlo con maquillaje o cremas
Si lo diluís, baja el factor de protección. Primero va el protector, esperás a que se asiente y después el make up.
- Usar uno vencido
Cuando se vencen, la fórmula pierde estabilidad y deja de funcionar. Chequeá la fecha o el símbolo PAO del envase (“12M”, “6M”).
- Guardarlo en el auto o al sol
El calor altera la fórmula. Lo ideal es conservarlo en lugares frescos y a la sombra para mantener su eficacia.
- No elegir el tipo correcto para tu piel
Piel grasa, seca, sensible o con acné: cada una necesita un formato distinto. Si lo odiás porque brilla o arde, capaz solo necesitás otra textura.
