Cuando existe una rotación externa importante del pie mientras este permanece fijo, la sindesmosis puede sufrir una tensión considerable. Dependiendo de la magnitud del traumatismo, puede producirse desde una lesión ligamentaria hasta una fractura asociada. En el caso de Aranda, el diagnóstico confirmado fue una fractura de peroné, por lo que la lesión terminó siendo de mayor gravedad que el esguince que se había sospechado inicialmente.
Mala para Boca: una lesión que llega en el mejor momento
El impacto para Boca es todavía mayor por el momento que atravesaba el juvenil. El joven se había convertido en una de las apariciones más importantes del equipo y, tras ganarse un lugar durante el final del ciclo de Claudio Úbeda, pasó a tener protagonismo con Rodolfo Arruabarrena. El futbolista había heredado incluso la camiseta número 10 de Edinson Cavani y se había consolidado como una pieza importante del ataque.
Su capacidad para encarar, cambiar de ritmo y desequilibrar lo había convertido en una de las principales armas ofensivas del equipo. Ahora el entrenador tendrá que buscar una solución para cubrir su ausencia. Alan Velasco aparece como una de las alternativas para ocupar ese lugar, aunque también existe la posibilidad de modificar la estructura ofensiva y apostar por una formación con Leonel Flores, Sebastián Villa y Miguel Merentiel.
Para Aranda, en cambio, comienza otro partido: el de la recuperación. La lesión se produjo en apenas un instante, con un cambio de dirección y el pie trabado en el césped, pero sus consecuencias podrían mantenerlo varios meses alejado de las canchas y obligarlo a esperar hasta 2027 para volver a competir oficialmente.