Las zapatillas son mucho más que un calzado cómodo: se volvieron parte de nuestro estilo diario. Pero cuando llueve, la humedad, el barro y los charcos pueden arruinarlas si no tomamos recaudos.
Con algunos cuidados simples podés mantenerlas limpias y prolongar su vida útil, incluso en los días más grises.
- Usá un protector impermeable
Existen sprays hidrófugos que crean una película protectora sobre la tela o el cuero. Aplicalo antes de salir y dejá que se seque bien: así evitás que la lluvia y el barro se absorban.
- Evitá charcos profundos
Aunque parezca obvio, a veces el apuro hace que no lo pensemos. Si podés, esquivá los charcos grandes o zonas con acumulación de agua para que no se empapen de golpe.
- Llevá toallitas o un trapito
Un pequeño tip express: tener a mano toallitas húmedas o un paño en la mochila te salva si se embarran. Cuanto antes limpies la suciedad, menos se fija en el material.
- Secalas de manera correcta
Nunca pongas las zapatillas directamente en la estufa o con calor fuerte porque se deforman. Lo ideal es rellenarlas con papel absorbente (como servilletas o papel de diario) y dejarlas en un lugar ventilado.
- Usá fundas o cubrezapatillas
Si sabés que vas a caminar mucho bajo la lluvia, existen cobertores impermeables que se colocan sobre las zapatillas. Son prácticos y protegen el calzado sin resignar comodidad.
- Alterná pares
Tener más de un par y no usar siempre las mismas ayuda a que puedan secarse bien entre un día y otro. Además, evitás que se desgasten demasiado rápido.
