El episodio generó preocupación entre los padres, muchos de los cuales se acercaron al establecimiento para retirar a sus hijos antes del horario de salida, pese a que desde el Ministerio de Educación indicaron que las clases continuarían con normalidad.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, calificó el hecho como «muy grave» y destacó la rápida intervención de las autoridades escolares. «Hay que valorar que se haya dado aviso a tiempo, lo que permitió la intervención policial y la aprehensión del menor», señaló.
El caso quedó en manos de la Justicia Penal Juvenil, con intervención de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SeNAF). Las autoridades evitaron brindar detalles sobre lo ocurrido dentro del establecimiento, a pedido del fiscal de turno, dado que se trata de un menor.
Asimismo, el ministro puso el foco en el acceso a armas dentro de los hogares: «Hace tiempo venimos insistiendo con el desarme voluntario. No puede haber un arma en una casa que termine en manos de un chico», advirtió, y remarcó el rol de las familias como primer espacio de contención.
Según datos relevados por medios locales, se trata del primer caso en Córdoba capital en el que un estudiante ingresa a un colegio con un arma de fuego real. En episodios anteriores se habían registrado amenazas, pero sin la presencia concreta de armamento.
En tanto, la investigación buscará determinar cómo el adolescente obtuvo el arma y qué ocurrió dentro de la escuela.