En este contexto, desde la Assal brindaron recomendaciones para detectar carne en mal estado en las góndolas no aptas para consumo. Carniceros de la ciudad destacaron que el consumo bajó en algunas carnicerías.
En tan solo una semana, en diversos operativos de control tanto en la ciudad de Santa Fe como de Santo Tomé, decomisaron más de 22.000 kilos de carne en mal estado lista para comercializar al público.
Todo comenzó el jueves pasado en el norte de la ciudad, cuando tras la denuncia de un vecino, el municipio local llegó a una carnicería en barrio La Esmeralda y constató la manipulación de más de 100 kilos de carne dispuesta para la venta sin las condiciones de mantenimiento adecuadas.
Cuatro días después, en la tarde noche del martes 31 de enero, y también gracias a la denuncia de un vecino al 0800 de la Municipalidad, decomisaron 16.000 kilos de achuras no aptas para el consumo humano que finalmente fueron secuestradas y cuyo destino final fue el relleno sanitario. Ocurrió en inmediaciones de Gorostiaga y Blas Parera cuando traspasaban la carne de un camión tipo frigorífico traspasando a un vehículo utilitario.
La especialista destacó que «a veces estos productos pueden llegar al mostrador. Lo primero que tiene que hacer el consumidor, no solo los cárnicos, es comprar en comercios habilitados. En la mayoría de las localidades, los municipio o comunas emiten un certificado de funcionamiento, como una carnicería, almacén o supermercado, lo que tiene que estar expuesto. Eso es de base para cualquier producto alimenticio».
Además, la profesional de la Assal llamó a «ver las condiciones generales del local, porque puede estar habilitado, pero los inspectores no van todos los días a todos los comercios para controlar, porque es técnica y operativamente imposible. Los consumidores pueden evaluar que no haya exceso de moscas, ni mal olor. Una cuestión que puede favorecer la descomposición se da cuando la carne está colgada fuera del mostrador más tiempo de lo que necesita el desposte».
«Lo mismo pasa con los chorizos frescos, como chorizos o morcillas que se cuelgan para exhibirse. Tienen que estar dentro de las heladeras por más frescos que sean», fue lo que se destacó. Sumado a esto, la funcionaria afirmó que el producto puede no presentar alteraciones en el olor o sabor «pero ya puede tener algunos problemas».
Con este panorama, se recomendó fuertemente no consumir productos cárnicos que sean ofrecidos a domicilio, puesto que no salvaguardan los aspectos de cuidado, higiene y procedencia certificada que tiene que contar para su conservación.
«Seguramente compran animales baratos, en negro, puede pasar que sean animales que los llevan a la isla a alimentarse y no tienen ni una vacuna. Es imposible que salga bien», sentenció.
