Una de las mejores salsa para pasta es, sin duda, la salsa boloñesa. Junto con la carbonara, el pesto, la marinara o la putanesca, se encuentra en la cúspide de las salsas más populares de la cocina italiana.
La receta de hoy es la de la boloñesa tradicional y la acompañamos de macarrones, aunque cualquier otra pasta corta y de forma tubular le iría de maravilla. Sus agujeritos y recovecos, en los que se cuela la salsa, son perfectos y dan mucho juego. Nada impide usar pastas largas, pero quizás no recibiríamos el visto bueno de nuestros vecinos italianos.
Picamos finamente la cebolla, la zanahoria y el apio. Los rehogamos, a fuego medio, en una sartén amplia con un chorrete de aceite de oliva virgen extra durante cinco minutos. Salpimentamos al gusto.
Agregamos la carne picada, un poco de sal y continuamos rehogando al tiempo que removemos para que quede lo más suelta posible. Cuando cambie de color, agregamos el tomate rallado y pochamos a fuego suave durante cinco minutos más.
Regamos con el vino y dejamos que se evapore el alcohol antes de incorporar el caldo y el tomate concentrado. Tapamos la sartén y cocemos a fuego muy bajo durante una hora.
Cuando la salsa esté casi lista, retiramos la tapa y dejamos cocer 15-20 minutos más. El líquido se evaporará y se irá quedando cremosa. Aprovechamos para cocer los macarrones siguiendo las instrucciones del fabricante, restando un par de minutos del tiempo indicado.
Añadimos los macarrones a la boloñesa junto con un poco del agua de la cocción y le damos un último golpe de cocción para que la salsa absorba el líquido añadido y los macarrones se terminen de cocer. Servimos inmediatamente.
