Javier Milei junto a Luis Caputo.
Entre los pilares clave del programa, el organismo pondera los cambios en materia tributaria y laboral, además de la puesta en marcha del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y iniciativas complementarias como el «súper RIGI», sosteniendo que, si bien la concreción de varios proyectos demandará tiempo, el marco regulatorio proyecta un escenario propicio para la llegada de capitales a mediano plazo.
Asimismo, el informe subraya la relevancia de la agenda de integración comercial externa, haciendo foco en las negociaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, al tiempo que resalta el rol del sector agropecuario, cuya buena performance productiva aporta un sostén fundamental al dinamismo de la actividad en el corto plazo.
Con estas variables sobre la mesa, la entidad proyecta un fuerte cambio de tendencia hacia 2027, estimando que el PBI real lograría expandirse casi un 10% respecto de los niveles de 2024, dejando atrás un período de prolongado estancamiento económico.
En materia financiera, si bien el Banco Mundial reconoce que persisten desafíos en torno al frente externo y la fragilidad del nivel de reservas netas, remarca que la estrategia de acumulación de divisas desplegada por el Banco Central durante 2026 permitió disipar en forma paulatina las dudas sobre la capacidad de acceso a los mercados internacionales.
De este modo, la continuidad del superávit fiscal junto con las reformas pro-mercado consolidaría un ciclo de estabilidad y recuperación, que podría derivar en tres años seguidos de crecimiento económico sostenido, una dinámica inédita en casi dos décadas.