El costo oculto de intentar hacer varias cosas a la vez

Responder mensajes mientras se participa de una reunión, escuchar un podcast al mismo tiempo que se trabaja o alternar constantemente entre distintas pestañas de la computadora son situaciones habituales en la vida cotidiana. En una época marcada por las notificaciones y los estímulos permanentes, la multitarea suele asociarse con la productividad, aunque diversos estudios sugieren que el cerebro no siempre maneja varias actividades simultáneas de la manera que imaginamos.

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En realidad, cuando dos tareas requieren atención consciente, lo que suele ocurrir no es que se realicen exactamente al mismo tiempo, sino que la mente alterna rápidamente entre una y otra. Ese cambio constante puede parecer imperceptible, pero implica un esfuerzo adicional para reorganizar la información y retomar el hilo de cada actividad.

El precio de cambiar de foco

Cada vez que la atención se desplaza de una tarea a otra, el cerebro necesita unos instantes para adaptarse al nuevo contexto. Aunque estos cambios sean breves, pueden acumularse a lo largo del día y afectar la eficiencia con la que se realizan determinadas actividades.

Por esa razón, tareas que exigen concentración, análisis o creatividad suelen beneficiarse de períodos de atención sostenida, en lugar de interrupciones frecuentes.

No todas las actividades funcionan igual

Existen acciones que pueden combinarse con relativa facilidad porque una de ellas se realiza de manera casi automática. Caminar mientras se conversa o doblar ropa mientras se escucha música son ejemplos habituales.

La situación cambia cuando ambas actividades demandan procesamiento mental intenso. En esos casos, es más probable que aumenten los errores, que algunos detalles pasen inadvertidos o que la sensación de cansancio aparezca antes.

Una percepción que puede engañar

Muchas veces se tiene la impresión de estar avanzando más rápido al atender varias cuestiones a la vez. Sin embargo, algunas investigaciones indican que la fragmentación constante de la atención puede reducir el rendimiento y dificultar la retención de información.

Lejos de funcionar como una computadora que ejecuta múltiples procesos independientes, el cerebro humano suele rendir mejor cuando puede dedicar recursos suficientes a una tarea antes de pasar a la siguiente. Por eso, aunque la multitarea forme parte de la rutina moderna, no siempre representa el camino más eficiente para completar una actividad.

 

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