El creador de Argento Restauraciones revela el detrás de escena de la reconstrucción del patrimonio más íntimo de «El Diez»: desde botines históricos de México ’86 hasta el redescubrimiento de piezas únicas.
Detrás de cada trofeo, camiseta y objeto que alguna vez acarició Diego Armando Maradona, hay una historia de pasión, pero también de un desgaste inevitable por el paso de las décadas. Cuando el ambicioso proyecto de su museo itinerante comenzó a tomar forma, surgió una pregunta crucial en la organización: ¿Quién sería el responsable de devolverle el esplendor original a las reliquias más valiosas del mayor mito del fútbol mundial?
La enorme responsabilidad de restaurar y proteger este patrimonio histórico cayó en manos de Sebastián Cánepa, el alma máter de Argento Restauraciones. Lo que comenzó como una charla casual con un cliente habitual en su taller, terminó convirtiéndose en la misión más movilizante y trascendental de su carrera como orfebre y restaurador.
El día que la historia golpeó la puerta del taller
La aventura de revivir la gloria de «El Diez» se inició bajo el manto de la discreción técnica que caracteriza a los grandes artesanos de Buenos Aires. Sebastián Cánepa recuerda el momento exacto en que comprendió la magnitud colosal del encargo: «Un cliente habitual del local, con quien ya teníamos mucha confianza, vino un día y me preguntó si podíamos darle una mano con unos trofeos que necesitaba restaurar. Me dijo con total naturalidad: ‘Mirá, no son tan importantes, pero son trofeos que quiero mucho’. Yo le contesté que ese era justamente el valor real: lo que uno quiere las cosas, más allá de los materiales. Fue ahí cuando me miró y me confesó la verdad: ‘Bueno, en realidad son los trofeos de Maradona’.»
A partir de ese segundo, el aire de Argento Restauraciones cambió por completo. El encargo informal se transformó de inmediato en un desafío de precisión histórica y arqueología deportiva.
El «Tesoro de Pacheco»: Catalogar la historia pieza por pieza
El primer paso de este viaje llevó a Cánepa y a su equipo directo a un depósito en la localidad bonaerense de General Pacheco. Allí, bajo la atenta y minuciosa mirada de los historiadores de Diego y el entorno familiar (con el control de Claudia Villafañe), se enfrentaron a un verdadero océano de historia viva: copas, banderines, indumentaria y regalos de mandatarios de todo el mundo.
Inspección uno por uno: El equipo de Argento Restauraciones clasificó decenas de piezas para evaluar técnicamente qué tratamientos de platería, enderezado o pulido requería cada una.
La emoción a flor de piel: Mientras hacían el inventario, la mística maradoneana se hacía sentir en cada rincón del lugar. Sebastián relata el impacto de encontrarse de frente con la historia: »De repente estábamos controlando la planilla y te pasaban por las manos unos botines que Diego usó en el partido contra Inglaterra en el ’86… Los tenías ahí, sintiendo el cuero, y tenías que respirar hondo, seguir concentrado y registrar la pieza como si fuera un objeto más. Se te eriza la piel por completo».
El ojo clínico del orfebre: El misterio de la «Pelota de Oro»
Uno de los mayores hitos de Argento Restauraciones durante este proceso ocurrió al analizar un trofeo con la forma de una pelota de fútbol clásica número 5. La pieza había llegado al taller cubierta de un tono plateado opaco y uniforme. Sin embargo, el ojo entrenado de Sebastián Cánepa detectó un detalle imperceptible para los demás:
»Me quedé analizando detalladamente la pieza para descifrar cómo había sido fabricada originalmente. Viendo los relieves y las uniones, le dije al historiador de Maradona que estaba con nosotros: ‘Mirá, para mí las costuras de esta pelota no eran plateadas; esto originalmente venía con un baño de oro’. Él lo tenía registrado en sus fotos como un trofeo puramente plateado, pero se puso a investigar a fondo en archivos antiguos y me terminó dando la razón. Gracias a eso, pudimos devolverle al trofeo su imponente fisonomía original bicolor.»
Pulido y mística: El arte de sanar el metal en Argento Restauraciones
El trabajo en el taller de Argento Restauraciones es una danza de precisión entre la fuerza física y la delicadeza histórica. Utilizando paños de pulido de alta revolución y fórmulas tradicionales como la clásica pasta de pulir «Rubín», Sebastián y su equipo se encargaron de remover décadas de sulfuro, óxido y grasitud acumulada sobre los metales.
El gran desafío del restaurador es saber dónde detenerse: un pulido excesivo puede borrar las firmas grabadas o la pátina que le da autenticidad a la pieza. Cada copa abollada fue cuidadosamente desarmada, planchada desde el interior con herramientas de platería fina, soldada con plata y sometida a un riguroso proceso de re-electrólisis para recuperar el baño de oro o plata original.
Debido a la extrema fragilidad de algunas piezas, Sebastián Cánepa armó un laboratorio técnico móvil para intervenir gran parte del patrimonio in situ en el depósito. Así lograron recuperar, por ejemplo, el banderín original de México ’86, que se encontraba completamente doblado, reseco y deslucido por el paso de los años, devolviéndole su caída impecable y su firmeza original.
Profesionalismo absoluto ante un mar de sentimientos
Restaurar el legado de un prócer popular exige una templanza impecable. Cánepa describe la atmósfera de trabajo como un sutil equilibrio entre la rigurosidad técnica y el fervor contenido de un país futbolero:
«Éramos un grupo de trabajo muy reducido y sumamente profesional. Pero la realidad es que todos los que estábamos ahí adentro sentíamos una luz interna… unas ganas enormes de gritar o de abrazar esas cosas. Pero el respeto absoluto que se manejó con esas piezas, entendiendo que estábamos tocando la historia de todos los argentinos, fue lo que guió cada uno de nuestros movimientos».
Gracias a la dedicación artesanal de Argento Restauraciones, estos tesoros recuperaron su brillo original y formaron parte del imponente museo itinerante de Diego Armando Maradona, permitiendo que las nuevas generaciones pudieran contemplar la gloria del «Diez» tal como él la vivió.
Seguí de cerca su trabajo artesanal
Si querés conocer más sobre el detallado proceso de restauración de estas piezas históricas, ver el detrás de escena en el taller y descubrir cómo vuelven a brillar los objetos más queridos de nuestra historia de la mano de Sebastián Cánepa, podés seguirlos en su cuenta oficial de Instagram: @argentorestauraciones.
