El deterioro ocurre además entre dos países con una relación económica estratégica. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el intercambio bilateral rondó los US$31.000 millones durante 2025.
Entre los sectores que podrían quedar más expuestos aparecen la industria automotriz y la minería. También genera preocupación el funcionamiento cotidiano del Mercosur y la posibilidad de que distintas gestiones y decisiones administrativas sufran demoras como consecuencia del enfrentamiento político.
Los dichos de Javier Milei que desataron la crisis
El conflicto se agravó a partir de las declaraciones que el mandatario argentino realizó el 25 de julio durante un acto en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y lanzó agravios contra Lula da Silva, a quien calificó de «ladrón» y «presidiario».
Durante ese mismo discurso, Milei también cuestionó al juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, una de las figuras centrales del proceso judicial contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado de 2023.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del Gobierno brasileño, que convocó a Raimondi para transmitirle su malestar y, posteriormente, llamó a consultas a Bitelli, quien permanece en Brasilia.
En tanto, desde la Casa Rosada, Quirno descartó una ruptura de relaciones y sostuvo que el gobierno argentino no llevaría las diferencias políticas e ideológicas entre ambos presidentes al plano institucional. Sin embargo, Milei volvió a cargar contra Lula cuando la tensión diplomática parecía haberse moderado, reavivando el conflicto entre ambos gobiernos.