El río marcó este lunes 3,74 metros en el puerto de Santa Fe y se mantuvo estacionario durante las últimas 24 horas. El organismo estima que llegará a 3,99 metros el 20 de octubre y a 4,59 metros el 27, por debajo de las previsiones anteriores, que anticipaban que superaría los cinco metros a fin de mes.
El Instituto Nacional del Agua (INA) actualizó el pronóstico de alturas del río Paraná y corrigió a la baja las estimaciones para las próximas semanas, en comparación con el informe difundido el martes 13 de octubre.
Este lunes, el río registró una altura de 3,74 metros en el puerto de Santa Fe y se mantuvo estacionario durante las últimas 24 horas. Según la nueva proyección del organismo nacional, alcanzaría los 3,99 metros el próximo 20 de octubre y llegaría a los 4,59 metros el 27.
El pronóstico anterior anticipaba que el Paraná finalizaría octubre por encima de los cinco metros en la capital provincial. Esa previsión fue revisada y ahora se espera una evolución más moderada, aunque todavía con una tendencia creciente. El INA difundirá una nueva actualización este martes.
La creciente complica al sector ganadero
Más allá de las modificaciones en las estimaciones, la crecida continúa generando dificultades en distintos sectores del litoral santafesino. Uno de los más comprometidos es el ganadero de las islas, donde los productores comenzaron a trasladar sus animales hacia zonas más altas para reducir el riesgo de pérdidas.
En el norte provincial también se registran complicaciones para movilizar hacienda debido a la presencia de agua en campos y caminos rurales. La situación volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan quienes trabajan en zonas bajas durante los períodos de creciente.
El especialista Juan Borus advirtió sobre la complejidad del escenario, especialmente en las áreas deprimidas del norte santafesino. Esta semana, un trabajador rural murió mientras arreaba ganado en una zona inundada, un episodio que expuso los peligros de las tareas rurales en esas condiciones.
Borus explicó que estos ambientes mantienen una importante actividad productiva incluso después de las inundaciones registradas en los últimos años, debido a sus condiciones favorables para la ganadería.
Las dificultades de los pequeños productores
El especialista también señaló que el impacto de la creciente es desigual entre los productores, según la cantidad de animales y los recursos disponibles para trasladarlos.
“Los ganaderos de isla cubren un espectro muy amplio de posibilidades: son muchos, está el ganadero que tiene 50 cabezas de ganado y está el que tiene 5.000. Hay diferencias enormes”, remarcó.
Esa disparidad condiciona la capacidad de respuesta frente al avance del agua. Mientras los establecimientos de mayor escala pueden contar con más alternativas para organizar el traslado de sus rodeos, los pequeños ganaderos suelen tener menos recursos y deben resolver la situación con mayor urgencia.
En algunos casos, la necesidad de evitar pérdidas puede llevarlos a vender animales a precios inferiores a los habituales. “Todo eso es lo que caracteriza la situación actual”, resumió Borus.
Qué se espera para las próximas semanas
Aunque algunos caudales comenzaron a disminuir temporalmente, Borus advirtió que las condiciones meteorológicas todavía pueden favorecer nuevas subas del Paraná.
“Está bajando ahora ocasionalmente, está disminuyendo tanto el caudal descargado por lo de Itaipú como el caudal de Cataratas, pero la humedad está y la previsión, no para esta semana que viene sino para la otra, la subsiguiente, es tener nuevamente lluvias sobre la misma región”, explicó.
